Opinión

Abuso infantil

Abuso infantil

República Dominicana tiene muchas carencias de las cuales avergonzarse, pero si una se eleva sobre todas para gritarnos el fracaso de nación que somos, es la indiferencia política, social y, peor aún, cultural a la industria de abuso infantil que tenemos montada en estos dos tercios de isla.

La campaña para erradicar el matrimonio infantil sumada a la noticia de las acusaciones que pesan contra el Sr. Kelvin Núñez (Kanki), arrojan una muy necesitada luz sobre el estado de indefensión en el que se encuentra la niñez en nuestro país.

El hecho de que el primer bebé del año de República Dominicana en los últimos 4 años haya nacido de una adolescente no levantó alertas, tampoco lo han hecho las estadísticas de adolescentes embarazadas y menos el secreto a voces de que República Dominicana es un destino para el turismo sexual con menores de edad.

Tenemos leyes suficientes para perseguir el abuso infantil, pero muy poca voluntad de aplicarlas. Hoy tenemos el relato de personas con relativo poder manejando su propio anillo de abuso y prostitución de menores, padres estimulando a sus hijas e hijos adolescentes a mantener relaciones con personas mayores de edad, y un pueblo inmutable ante esto.

La sociedad tiene que despertar contra la pedofilia y los embarazos de menores
Los doctores deben estar en posición de poder reportar cuando una paciente adolescente queda embarazada de un adulto, los oficiales del estado civil deben poder rehusarse a registrar un matrimonio entre un menor de edad y un adulto y reportarlo, los maestros deben poder reportar cuando detectan que un adulto está seduciendo a un estudiante menor de edad, pero más importante aún, el Ministerio Público debe estar en disposición de actuar ante esos reportes.

Como sociedad debemos responder contundentemente a este problema y no aceptar el estado de paraíso turístico de pedófilos en el cual actualmente estamos, de lo contrario todos somos cómplices de esto.
No va a ser suficiente que la “justicia siga su curso” en estos temas, reformas drásticas legales e institucionales deben ser realizadas para aplicar el shock social que requiere la solución de este gravísimo problema.

Pero más importante aún, es absolutamente necesario aceptar que esto en efecto es un gravísimo problema. Y ese primer paso lo veo distante cuando lo que veo de este país, mi país, en las redes sociales y los chats sobre la situación del Sr. Kelvin Núñez son chistes. Como nación somos un asco.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación