El pasado domingo, el mundo del cine y la cultura contemporánea se despidió de Brigitte Bardot, una de las presencias más fascinantes y controvertidas del cine del siglo XX, cuya vida artística y personal marcó un antes y un después en la historia del espectáculo.
Su evolución, desde el cine hacia el activismo social, fue un proceso de transformación radical que la llevó de ser un ícono de la pantalla a una de las voces más firmes en la protección animal.
En 1956, con Y Dios creó a la mujer, Bardot no solo alcanzó el estrellato internacional bajo la dirección de Roger Vadim, sino que detonó una sacudida cultural.
Su imagen desafió la moral conservadora de la época y colocó en primer plano la autonomía femenina.
Bardot no interpretaba únicamente un papel, encarnaba una ruptura. Su influencia se filtró en la moda, la música y en una nueva forma de entender la sexualidad, convirtiéndola en un símbolo global que trascendía la pantalla.
Sin embargo, cuando el mundo parecía exigirle eternidad como mito erótico, Bardot hizo lo impensable. Se retiró del cine en 1973, renunciando voluntariamente a una fama que muchos habrían considerado irrenunciable.
Ese gesto, lejos de ser una huida, fue una declaración. Tras abandonar los focos, redirigió toda su energía hacia la defensa de los animales, una causa que asumió con la misma intensidad con la que había con quistado al público.
La fundación de la Fondation Brigitte Bardot en 1986 consolidó ese giro vital. Desde entonces, su voz se volvió incómoda, directa, a veces polémica.
Sus intervenciones en debates políticos y culturales despertaron adhesiones y rechazos, reflejando las tensiones de una sociedad que prefiere ídolos silenciosos antes que figuras complejas.
Analógicamente, la vida de Bardot fue como un cambio de piel. Primero utilizó su imagen para romper los moldes de cristal de la moralidad cinematográfica y, tras romperlos, se despojó de ese brillo para vestir la armadura del activismo, prefiriendo la batalla por los derechos de los animales a los aplausos de la alfombra roja.

