Anemia en el paciente oncológico



El cáncer es un proceso de crecimiento y diseminación incontrolado de células. Suele invadir el tejido circundante y puede provocar metástasis en puntos distantes del organismo, de acuerdo al órgano afectado se desarrollarán en el individuo los diferentes síntomas, y en las exploraciones médicas, estudios paraclínicos y analíticas se hallaran un grupo de signos importantes, dentro de los identificados con mayor frecuencia en el hemograma se destaca la Anemia; la cual se define como Hemoglobina menor de dos desviaciones estándar por debajo de la media correspondiente para la edad, sexo y estado fisiológico (hombre menor a 13gr/dl, mujer no gestante menor a 12gr/dl).

La incidencia es significativa ya que el 72% de los pacientes con neoplasias hematológicas y el 62% de los pacientes con tumores sólidos, presentarán anemia en el curso evolutivo de su enfermedad, más del 30% de los pacientes llegan a desarrollar anemia severa con necesidad de transfusión. Las causas asociadas son múltiples, a destacar: Pérdidas de sangre, déficit nutricional, déficit de hierro, insuficiencia renal, hemólisis, infiltración de la médula ósea, tratamientos con quimioterapia y/o radioterapia, otros.

Para el desarrollo de la anemia se producen varios eventos: Acortamiento de la vida media del glóbulo rojo con disminución de la producción de hematíes por la médula ósea en respuesta a la demanda aumentada y una movilización inadecuada del hierro desde los depósitos, inhibiendo en la producción de eritropoyetina, aumento de expresión de la hepcidina que impide la exportación del hierro desde la células hacia el plasma.

La anemia en los pacientes con cáncer representa un factor pronóstico e influye en la supervivencia y en la respuesta tumoral. Los síntomas son variados y con frecuencia la persona afectada refiere debilidad marcada, fatiga, mareo, procesos infecciosos a repetición, palidez de piel y mucosas, taquicardia, palpitaciones, otros.

La investigación que realiza el médico es una labor exaustiva ya que lo correcto es identificar el factor desencadenante de la anemia, el abordaje incluye la realización de analíticas y estudios complementarios.

El tratamiento consiste en evaluar las causas y necesidades individuales según la enfermedad de base, en algunos casos no requiere tratamiento específico, si´ el de la enfermedad que haya dado origen, suplir el elemento deficiente que en su mayoría corresponderá a moléculas de hierro, vitaminas, eritropoyetina.

Un pilar importante es la educación sobre la ingesta de alimentos ricos en molécula de hierro, vitaminas y agentes antioxidantes (legumbres, carnes, pescado, vegetales de color verde, cítricos, frutos secos, evitar consumo de té y café).

Todo esto guiado por un médico especialista en el área, cumplimiento de las instrucciones de manera estricta y nunca optar por la automedicación.

EL DATO

Dra. Evelin Mena Toribio
Hematóloga de adultos / Médico internista
Departamento Hematología INCART