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Auge de la delincuencia provoca “toque de queda” en barrios de la capital

Auge de la delincuencia provoca “toque de queda” en barrios de la capital

Sin  importar la hora,  día ni lugar salir a cualquier parte de la ciudad  caminando, en  vehículo público o privado,   convierte a cualquier  ciudadano en una  potencial víctima de la delincuencia y la criminalidad que desborda los barrios de la capital.

Aunque el director de la Policía, Edward Sánchez, insiste en que la delincuencia se ha reducido en un 24% con relación al 2019, la realidad es que eso no es lo que se percibe en las calles ni lo que reflejan las estadísticas de los medios de comunicación.

Los hábitos de jugar dominó en las aceras,  visitas nocturnas, usar celulares en las calles e incluso usar calzados de “marcas”, mientras se camina son riesgos que podrían costarle la vida a cualquiera.

En los sectores de alto nivel delictivo la gente se “recoge” temprano y todas sus diligencias las realiza durante el día para evitar ser víctimas de los desaprensivos.

No hay que buscar los datos estadísticos que ofrece el Observatorio de Seguridad Ciudadana, o indagar sobre las denuncias recibidas en los destacamentos policiales, solo hay que estar en un lugar común o usar el transporte público  para escuchar la queja  de los ciudadanos sobre la inseguridad que se vive en el país en estos últimos meses.

Con solo ver los videos subidos a las redes sociales o  los noticieros y diarios locales,  se puede saber el desborde de robos y atracos a punta de pistolas que viven los ciudadanos a cada instante, sin que las autoridades policiales hayan podido hacer nada en los últimos años.

El colmo de la inseguridad se pudo observar en un video de unos 35 segundos subido a la red  la semana pasada, en el que 10 malhechores a bordo de cinco motocicletas transitan por el sector  San Gerónimo, en el Distrito Nacional, atracando a todo el que encuentren en el camino. Ese es el drama que se vive en barrios del Distrito Nacional y demás provincias del país. Con la falta de vigilancia los atracadores, que se han incrementado en los últimos, tiempos pueden actuar con toda libertad.

“Yo salgo de mi casa, en la carretera de Mendoza de Santo Domingo Este, todos los días a la 6:00 de la mañana y camino por la avenida San Vicente de Paul hasta llegar a la estación del Metro Ercilia Pepín en la carretera Mella. En más de diez años nunca he visto una patrulla policial, pero siempre debo estarme escondiendo de los asaltantes que patrullan la zona”, expresó Augusto Reyes.

Al parecer la criminalidad (delincuencia) es la misma de hace varios años atrás, pero de mayor alcance. Hombres y jóvenes delincuentes de diferentes barrios que salen en motocicletas en solitario (uno o dos hombres en una moto) o en grupos de dos o tres motores con dos individuos a bordo, en busca de atracar.

Lo extraño es que estos malhechores se mueven con toda libertad y a toda hora sin, extrañamente, ser vistos por las patrullas de la Policía  y  agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett).

Nuevos hábitos

Sacar la cabeza antes de abrir la puerta por completo y salir de la casa,  andar a paso apresurado mirando de un lado a otro, con una regularidad casi mecánica para comprobar si algún vehículo sospechoso se acerca, aunque solo sea una falsa alarma y afinar los oídots para intentar escuchar a lo lejos el sonido inconfundible de una motocicleta, son solo algunas de las costumbres que los dominicanos han ido adoptando en un estado de alerta máxima individual, que hace que la gente ande con todos sus “sistemas de alarma” internos encendidos aunque muchas veces no les varga de nada.

Dejar en la casa cualquier cosa de valor que no sea necesaria o no se vaya a utilizar  como un reloj, una cadena de oro o plata, una laptop, etc., no salir si no es obligatorio o en su defecto salir en taxi, son de los nuevos hábitos que se han ido adquiriendo por motivo de la inseguridad en la capital y el resto del país.

El problema  sobre la inseguridad  está en la falta de patrullaje policial en calles y avenidas, así como la inercia de muchos.

Jorge González
[email protected]

El Nacional