Editorial

¡Basta ya!

¡Basta ya!

En 48 horas tres mujeres fueron asesinadas por sus parejas, nueve en 15 días  y 84 en cuatro meses, señal trágica de que para hombres despechados la vida de una mujer en Republica Dominicana no vale nada y que  autoridades y sociedad están compelidas a prevenir o contener esta suerte de masacre u holocausto femenino.

Una muchacha de 26 años fue muerta  de cuchilladas en el rostro y en el cuello, inferidas por su concubino en el barrio Capotillo; otra joven, de 21 años, fue envenenada en Sabana de la Mar por un desalmado y una tercera  asesinada y descuartizada por un marido contra quien la infeliz se había querellado por maltrato.

Se conoce el caso de un individuo que convocó a su  exmujer y sus tres hijos a una  motel en Santiago, con el pretexto de celebrar el cumpleaños de uno de sus vástagos y en el lugar la asesinó de tres balazos en presencia de los niños. Un juez le concedió libertad, que fue revocada por una corte.

No hay dudas de que el feminicidio se ha convertido en una epidemia que atrofia  a una sociedad convulsionada a diario con sucesos de  esposos, amantes, pretendientes que asesinan mujeres, en una tragedia que apenas cubre  el drama cotidiano de miles de damas de todos los estratos sociales  que sufren verdaderos infiernos de maltratos físicos y morales a manos de sus parejas.

El número de asesinatos de mujeres  por razones pasionales  superará este año con creces los homicidios de ese tipo perpetrados en 2010,  ya que  los registrados en  enero- abril ascienden a 84, 10 más que durante igual período del año anterior.

Es por eso que se reclama de autoridades y sociedad rediseñar el programa de prevención de  feminicidios, de endurecer las penas y condenas contra los asesinos de mujeres, aunque también se requiere  educar  a la población sobre  la necesidad de  consolidar la unidad familiar y el respeto entre los conyugues y sus hijos.

Puede decirse que la mujer es hoy un ser  sin protección ante los atropellos que sufre a manos de individuos que las acosan por razones pasionales, porque  la mayoría de las querellas que interponen  ante  autoridades policiales o del Ministerio Publico van a parar  al cesto de la basura, y su historia de pesares concluye  cuando el despechado les arranca la vida.

Ha llegado el momento de poner un freno a tantos feminicidios; se requiere en lo inmediato que Ministerio Publico, Policía, academias, justicia y sociedad proclamen un ¡basta ya! y se tienda una cerca de protección jurídica y social a favor de  la mujer.

El Nacional

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