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Calma y optimismo

Calma y optimismo

Héctor Minaya

En el marco de la reciente feria RD Tradeshow 2026, en Miami, el ministro de Turismo dominicano, David Collado, lanzó un mensaje de calma y optimismo que resuena con fuerza en los mercados internacionales: la industria turística de la República Dominicana no solo es resiliente, sino que se mantiene inmune hasta ahora a la volatilidad de la crisis en Medio Oriente.

Mientras el eje Irán-Israel-Estados Unidos mantiene al mundo en vilo, el termómetro del Caribe parece marcar una temperatura envidiable.

Las palabras de Collado no son solo retórica política; están respaldadas por una realidad estadística que ha visto a la República Dominicana recibir más de 1.1 millones de visitantes solo en febrero de este año.

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En momentos de incertidumbre bélica en el Viejo Mundo y tensiones en el Golfo, el Caribe y específicamente RD se consolida como un destino refugio.

La estrategia es clara, si Europa se siente insegura o sus rutas aéreas se complican hacia el Este, República Dominicana levanta la mano como la opción lógica, segura y predecible.

El ministro ha sido enfático: «No hay una sola señal de que el turismo vaya a la baja». Al contrario, el país está aprovechando la coyuntura para captar vuelos europeos que buscan alejarse de las zonas de conflicto.

Sin embargo, un artículo de opinión responsable no puede ignorar el matiz que el propio ministro reconoció: el costo de la operatividad. Si bien la demanda de turistas no baja, el costo de traerlos podría subir.

La guerra entre Irán e Israel tiene un impacto directo en el precio del petróleo. Para las aerolíneas dominicanas y los gigantes internacionales, el alza de los hidrocarburos es un desafío real.

Aquí reside el verdadero riesgo: no es una crisis de llegada, sino una crisis de costos. La competitividad de nuestras aerolíneas locales frente a este panorama será el próximo gran examen para el gabinete económico y turístico.

Lo que diferencia la gestión actual es la dependencia de la data.

El uso de estadísticas en tiempo real permite al país reaccionar con agilidad. Los 15 acuerdos firmados en Miami y el crecimiento del 52% en el mercado mexicano demuestran que la diversificación es el mejor escudo contra las crisis regionales. Si un mercado flaquea por la geopolítica, otro se fortalece por la promoción estratégica.

La República Dominicana ha aprendido a navegar en aguas turbulentas. Las señales positivas que menciona Collado son el fruto de una alianza público-privada que ha sabido vender seguridad en un mundo que ofrece cada vez menos.

No obstante, el optimismo debe ser vigilante. Mientras los hoteles sigan llenos, el desafío será mantener los precios competitivos ante un combustible volátil. Por ahora, el país sigue demostrando que, incluso cuando el mundo parece estar en llamas, el sol dominicano sigue brillando con una fuerza que desafía cualquier pronóstico sombrío.

Dato Clave: este país proyecta un crecimiento sólido para el cierre de 2026, apostando a superar los récords de años anteriores a pesar del contexto global.