Hay muchas preguntas sobre la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán cuyas respuestas se conocerán con el tiempo.
Por razones geográficas puede entenderse que ambas potencias no reaccionaran frente a la invasión a Venezuela para capturar a un aliado como el presidente Nicolás Maduro. Pero en el caso de la nación islámica el silencio ha sido tan llamativo, que se presta a las más variadas conjeturas.
Impedir la fabricación de armamentos nucleares no ha sido el objetivo de los bombardeos, pues según el presidente Donald Trump el país quedó sin capacidad para almacenar uranio durante los ataques de junio de 2025. El objetivo, como ha evidenciado el propio Trump, es deponer a los ayatolas para instalar un Gobierno sumiso a los intereses de Washington.
Pero China y Rusia, que se suponían los escudos del brutal régimen de los ayatolas, no han hecho más que contemplar, al menos por el momento, la embestida contra un su principal aliado en Medio Oriente. No un aliado cualquiera, sino el abastecedor número uno de petróleo a India, Corea del Norte y a la propia potencia asiática.
En medio de la incertidumbre contribuye a enredar más el panorama la actitud de Rusia de garantizar el suministro del crudo a actuales clientes de Irán en la región, sin importar la suerte del estrecho de Ormuz. Por más esfuerzo que se haga cuesta creer que China y Rusia ignoraban bombardeos que se daban como un hecho.
Se puede pensar que a China, con tal de que se le garantice una tajada del pastel, le importa la suerte de los ayatolas. O tal vez que tiene alguna carta bajo la manga para usarla cuando lo considere oportuno.
Tanta indiferencia ante un conflicto de perspectivas impredecibles es difícil de asimilar. Es posible que con la dispersión política en Irán, el mandatario estadounidense pueda fracasar en su propósito de conquistar el territorio para explotar su petróleo y riquezas naturales.
Hasta por razones religiosas la población será siempre una amenaza para occidente. Los iraníes son mayoritariamente chiitas, una secta que cree en el martirio.
Es comprensible que algunos socios comerciales no se hayan pronunciado contra los bombardeos. Los expertos coinciden que todavía Washington consiga instalar un Gobierno títere, la guerra incrementará el resentimiento y la inseguridad.
En la primera ocasión hasta quienes se suponía que sacarían la cabeza o eran un impedimento para atacarlo lo han dejado solo.
El repliegue de China y Rusia sugiere que por necesidad estratégica o económica era mejor tratar a Irán como aliado. La nación no solo es gran exportadora de petróleo, sino importadora de alimentos, productos farmacéuticos y muchos otros.
