Cine y sociedad



La favorita: provocativa e Interesante
La Favorita, un drama de época como muy pocos, es provocativa, ácida y hasta inquietante.
A las acostumbradas intrigas y escarceos sobre el poder, la nobleza y los súbditos venidos a menos, la historia de este film incorpora un candente y explosivo cóctel que incluye, además, desequilibrio
emocional, abyección y una relación triangular lésbica.

¡Wow! De lo anterior se desprende que esta es una película la mar de interesante, ¿no? Y en efecto lo es. Sus dos horas de duración pasan ciertamente volando.

Dirigida por el controversial y siempre insinuante director griego Yorgos Lanthimos, “La Favorita” fue una de las dos películas con más nominaciones a la pasada entrega del premio Oscar, junto con “Roma”;
ambas con 10 nominaciones.

Durante años, en una relación que se extiende desde que ambas eran niñas, Sarah, la duquesa de Marlborough, (Rachel Weisz) ha sido la guía, confidente y principal soporte de la reina Ana de Inglaterra, (Olivia Colman).

La monarca, inestable y enfermiza; arrogante y dominante, prácticamente es incapaz de tomar una decisión por sí sola, lo que ha aprovechado muy bien Sarah para acaparar una enorme cuota de poder en la corte inglesa.

Y en una relación con visos de masoquismo, Sarah se ha convertido, además, en la amante ocasional de una reina a la que, por cierto, a conveniencias del guion, no se le alcanza a ver esposo alguno, y ni siquiera se menciona éste.

No obstante, el arribo de la juvenil y ambiciosa Abigail –Emma Stone, prima de Sarah, pero caída en desgracia por culpa de su padre, hará tambalear un mundo que viene en picada en una Inglaterra envuelta en una guerra infructuosa contra Francia.

Aunque ligeramente basada en la vida de la reina Ana Estuardo (1665-1714), la película detalla de forma vívida y grandilocuente, y dentro de un marco más de cine de ficción que de hechos reales, las traiciones, argucias y manipulaciones que propician fundamentalmente Sarah Y Abigail.

Ahora bien, pese a que el guion es directo y socarrón, y atrapa de inmediato al espectador con sus chispazos de insolencia y precisión –estupendo trabajo de Derborah Davis y Tony McNamara– ningún buen film llega a la cumbre sin al menos, una gran actuación y una dirección audaz e impactante.
Ese sentido, “La Favorita”, por supuesto, no es la excepción.