RAFAEL PERALTA ROMERO
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El mismo día que un periódico traía informaciones y comentarios referentes al “cofrecito” (así decía) de los senadores, un supermercado anunciaba un queso cuyo atractivo consistía en que estaba “fresquecito”.
Hay que apuntar que el diminutivo de cofre es “cofrecito”, si el hablante no quisiera decir “cofrito”. Pocos usarán esta forma, sin embargo, obedece al mismo patrón de la palabra cama, cuyo diminutivo es “camita”.
La Fundación del Español Urgente, orientada por la Real Academia Española de la Lengua, explica que:
“Ningún diminutivo se forma añadiendo el sufijo -sita en lugar de -cita, lo que ocurre es que, como en el caso de clase, se le añade el sufijo -ita a la base de la palabra, como se explica a continuación:
“La formación de diminutivos con el sufijo -ita se hace añadiendo dicha terminación a la base de la palabra, como en el caso de casa, cuya base es cas- y se forma casita.
“El sufijo -cita es una variación de -ita, cuyo uso se debe más a la preferencia de los hablantes que a normas gramaticales establecidas, y normalmente forma los diminutivos a partir de la palabra entera y no solo de la base: a la palabra clase se le añade el sufijo -cita, y forma clasecita, pero no clascita.
“También hay palabras que, en función de la variedad dialectal que se hable, pueden tomar diferentes formas del diminutivo, como en el caso de mano, que puede decirse manito, manita, manecita”.
Pautas para diminutivo
El diminutivo le llega al hablante por la herencia social y no se requiere estudios para entender que con esta forma las palabras adquieren una modificación que incide sobre su significación.
El diminutivo puede servir para expresar cariño y afecto (amorcito, papito, Clarita) pero también para disminuir y restar calidad (abogadito, presidentico, hombrecito).
Los especialistas recomiendan, para la correcta formación del diminutivo, el diferenciar las palabras entre monosílabas, bisílabas y polisílabas para agregarles el sufijo adecuado que las convierta en un diminutivo.
En cuanto a las monosílabas, la tendencia es a construir el diminutivo agregando el sufijo /–ecito/. En general, para construir el diminutivo en monosílabos acabados en consonantes, se les agrega –ecito, -ecita. Así, de luz (lucecita), cruz (crucecita), pez (pececito).
El caso de /pie/ es excepcional, pues se duplica el interfijo /–ec/, para hacer el diminutivo /pi-ec-ec-ito/.
Las palabras bisílabas admiten cualquier forma de sufijo (-ito, -cito, -ecito), pero su uso está condicionado a si terminan en vocal átona, vocal tónica o en consonante. También depende de qué vocal se trate para saber cual sufijo usar. Por ejemplo, las palabras bisílabas terminadas en vocal átona /–a/ rigen como el modelo: cama ? camita. Por igual, las palabras bisílabas terminadas en vocal átona /–o/: coro ? corito.
Palabras bisílabas terminadas en vocal tónica / –á/, asumen –cito: sofá (sofacito). Por igual, palabras bisílabas terminadas en vocal tónica /–ú/: caribú (caribucito).
También llevan /-cito/ las palabras bisílabas terminadas en la vocal –e. Ejemplo: traje (trajecito), suave (suavecito).
Las palabras bisílabas terminadas en consonante asumen tanto –ito como –cito. Veamos: reloj (relojito), doctor (doctorcito), amor (amorito, amorcito).
Las palabras polisílabas tienden a formar su diminutivo con –ito. Precisando que polisílabas terminadas en vocal: palmera (palmerita), sombrero (sombrerito). Las terminadas en consonante que no sea –n o –r: semental (sementalito).
Las polisílabas que terminan en –n o –r tienden a formar su diminutivo con –cito. Ejemplo: ladrón (ladroncito), vestidor (vestidorcito), Ramón (Ramoncito).

