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Como cada Domingo

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Renombrar el obelisco

El monumento llamado Obelisco Hembra, inicialmente construido para conmemorar el Tratado Trujillo-Hull, inaugurado en la avenida del Malecón por la dictadura trujillista el 29 de febrero de 1944, necesita un ejercicio de resemantización, dándole nombre que lo coloque en la actualidad del país, ahora que acaba de ser remozado por la alcaldía del Distrito Nacional.

Renombrar o resemantizar implica eliminar un nombre impuesto mediante la fuerza y asignarle con una denominación más adecuada. El planteamiento es que se llame en lo adelante Monumento de Honor a la Mujer Dominicana, en un cambio posible necesario al igual que fuera cambiado, en Santiago, el “Monumento a la Paz de Trujillo por Monumento a los Héroes de la Restauración». O cuando dejó de llamar Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre a lo que se llama hoy Centro de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Cierto que el otro obelisco, bautizado popularmente como el Obelisco Macho, es soporte de un mural a las Hermanas Mirabal, pero justo por su nombre, que se basa en su forma fálica, es inadecuado para ser denominado monumento a la mujer dominicana.

El estilo y diseño del monumento aludido se asocia más directamente a una zona adecuada para todo homenaje a las mujeres dominicanas, las heroínas, las mártires nacionales, las que contribuyeron o a la fundación de la patria o al respeto de su soberanía ante los distintos episodios en que se ha visto comprometida.

Ese monumento al honor de la mujer dominicana puede ser un lugar donde se reconozca a las grandes mujeres: las educadoras, las mártires, las intelectuales y la mujer en general, para llegar a ser un sitio que conmemoran los natalicios de ellas y las conmemoraciones: Día internacional para la no violencia contra la mujer, 8 de Marzo, entre otras fechas similares.

La gestión de resemantizar este monumento debe implicar dejarlo en un color claro liso, ponerle su nuevo nombre en una tarja o en letras bajo o relieve, rescatar el alto relieve de la base.

Los obeliscos en ninguna parte del mundo, con nuestra excepción singular, no son soporte de murales, apareciendo siempre en color blanco, gris o a cemento visto. Los murales tienen todos los espacios de paredes que puedan necesitar, sin tener que alterar la naturaleza y perfil de un monumento determinado.

Este monumento sufrió una agresión oficial cuando en marzo de 2012, el Despacho de la Primera Dama dispuso que fuera pintado de verde cotorra.

Actualmente el país no cuenta con un lugar específico que sirva como receptáculo o espacio para los reconocimientos y homenajes a la mujer en los diversos planos en que esta se ha dejado sentir.

El monumento de que se trata se encuentra en una zona urbana accesible, con notable facilidad para que se pueda captar cuanto se hace desde el mismo, sin interferir con la circulación por la avenida George Washington, con la facilidad incluso de desarrollar los actos en el parque Cervantes que queda al frente.

José Rafael Sosa