California. – Jasveen Sangha, identificada por las autoridades como “La reina de la ketamina”, fue sentenciada este miércoles a 15 años de prisión, tras comprobarse que suministró la droga que terminó provocando la muerte del actor Matthew Perry, estrella de la serie Friends.
Sangha, de 42 años y con ciudadanía estadounidense y británica, aceptó su culpabilidad en 2024 por varios delitos federales relacionados con tráfico de sustancias controladas, entre ellos distribución de ketamina que derivó en muerte o lesiones graves.
De acuerdo con los fiscales, Sangha operaba como una traficante “exclusiva”, ofreciendo ketamina a una clientela de alto nivel vinculada al mundo del entretenimiento en Hollywood. En conversaciones recuperadas por la investigación, la mujer se describía como alguien “selectiva” y enfocada en “un grupo importante de celebridades”.
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La red en la que participaba Sangha incluía al intermediario Erik Fleming, quien facilitó la venta de 51 frascos de ketamina a Kenneth Iwamasa, asistente de Matthew Perry. Iwamasa fue quien administró repetidamente la sustancia al actor y, según el expediente, le aplicó al menos tres dosis el 28 de octubre de 2023, día en que Perry perdió la vida.
Tras enterarse del fallecimiento del intérprete de Chandler Bing, Sangha intentó eliminar evidencia. “Borra todos nuestros mensajes”, le envió a Fleming. No obstante, durante un allanamiento a su residencia en North Hollywood, agentes federales encontraron diversas drogas, equipos para manejo del dinero y dispositivos electrónicos usados para evitar vigilancia.
El caso de Perry movilizó una investigación más amplia que dejó al descubierto una red de proveedores y colaboradores —incluyendo personal médico— que se beneficiaban de la adicción del actor, quien por años luchó contra los abusos de sustancias.
Sangha es una de las cinco personas procesadas por el hecho. Tanto Fleming como Iwamasa están pendientes de conocer su condena.
Matthew Perry, de 54 años, fue hallado sin vida en el jacuzzi de su casa en Los Ángeles. La autopsia confirmó que tenía niveles elevados de ketamina, lo que desencadenó la investigación que ahora ha llevado a esta sentencia.

