Dispara todas las alarmas el asesinato a tiros de un empresario agrícola y su esposa cuando llegaban a su residencia la madrugada del domingo en Tireo, Constanza. Cámaras de vigilancia captaron cuando un hombre, que estaba detrás de un árbol, se acercó e hizo los disparos que causaron la muerte a José Luis Batista, de 55 años, y a María Magdalena Páez, de 35, y después huyó en una camioneta Toyota Hilux, blanca, propiedad de la pareja.
Las autoridades, que no solo tendrán que capturar al victimario, sino determinar las razones por las cuales fueron asesinados los esposos Batista-Páez, ya cuentan con una buena pista. Cualesquiera sean las razones el caso genera pánico, y más ante una ola de crímenes, algunos con la estampa del sicariato, registrada de un tiempo a esta parte.
Las autoridades tienen que prestar toda la atención habida y por haber a los atentados, desapariciones y crímenes como el que acaba de ocurrir en Constanza. Sin necesidad de generar alarma en la población, muchos de los crímenes no pueden verse como aislados. Aunque tampoco sean parte de alguna cadena.
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No sobra recordar que no anda bien un sistema cuando la gente se aparta de las leyes para dirimir disputas o para cometer asesinatos. El caso de Constanza se erige como desafío no solo en cuanto al patrullaje, sino al uso de cámaras de vigilancia y la propia tecnología. Además de la Policía, el país tiene que apoyarse en todas las herramientas en la lucha contra la criminalidad.

