Como cada domingo

La conversación costra

La conversación costra

José Rafael Sosa

El tema de hoy no toca la actualidad noticiosa, ni los chismes de farándula, ni las temáticas de redes que tienen regularmente vigencia de 28 horas. No. Quiero hablar del valor de la conversación entre las personas.

Cuando dos personas unidas por el vínculo etiquetado socialmente como “amigos” ¿realmente se comunican?

Siento, como muchas otras personas, que la relación interpersonal para estos tiempos se ha empobrecido, quién sabe por cuáles razones. 

Estamos en los tiempos de la Conversación Costra (Costra: Cubierta o corteza exterior que se endurece o seca sobre una cosa húmeda o blanda. RAE)

Las conversaciones express de hoy día, son breves, apelando a frases breves, a clichés que empobrecen el lenguaje:

– ¿Cómo estás?

– ¡Mi hermanoooo!

– Estamos bien…

– “Tenemos que juntarnos”.

– Tomemos un café la semana próxima.

Y ahí termina todo. Eso no es conversar. Es salir del paso. Es evidenciar que se han empaquetado nuestras capacidades de comunicación con los allegados.

Solo los reales amigos y amigas son capaces de hablar una hora sin mirar el reloj o la pantalla del móvil. Esta idea me la ha compartido el creador del Sistema GREG, Guillermo Molina Mieses (cuyo libro está disponible en Cuesta y que ha puesto gratis en internet en Greg. App) – yo prefiero el libro físico porque además es una edición de excelencia producto de la tradición que ha impuesto Amigo del Hogar -.

El placer de conversar se ejerce cuando se habla por horas, disfrutando cada instante, aprendiendo a cada momento, referenciando grandes o minios temas que conllevan un aprendizaje, una nota informativa, un mensaje.

El problema tiene causas:

a) El ritmo en general de la forma actual de vivir;

b) El sentido utilitario de toda interacción.

c) El hecho de que cada uno tiene su propio “rollo” de conversación apegado solo a sus intereses y proyectos.

e) La tendencia a la pragmaticidad que lo permea todo.

Abogo por una conversación real entre la gente. No medidas por los dos minutos de la medida estandarizada. Por el intercambio creativo y fecundo de ideas.

Para que olvidemos la conversación costra.