Buenos Aires.– La Justicia argentina informó este miércoles que el cuadro robado por un oficial nazi a un galerista judío durante la Segunda Guerra Mundial, localizado en agosto pasado en la ciudad de Mar del Plata, fue valuado en 250,000 euros y atribuido a un artista distinto al que inicialmente se creía.
Nueva atribución de la obra
De acuerdo con el Ministerio Público Fiscal, los especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes, Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo, determinaron que la obra “Retrato de una dama” podría corresponder al pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”, y no al retratista Giuseppe Ghislandi, como se había sostenido en un principio.

La atribución se basó en un análisis detallado del estilo pictórico, así como en registros documentales históricos vinculados a la obra.
Valoración y autenticidad
El informe pericial estableció que el cuadro fue tasado en 250,000 euros, tomando en cuenta su calidad artística y estado de conservación. Además, se confirmó su autenticidad y se verificó que pertenecía a la colección del comerciante judío Jacques Goudstikker, cuya galería fue confiscada en Ámsterdam durante la ocupación nazi.
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Actualmente, la pintura se encuentra bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia, resguardada con medidas especiales de seguridad.
Origen del hallazgo
La obra fue localizada en agosto en la vivienda de Patricia Kadgien, en Mar del Plata, hija del jerarca nazi Friedrich Gustav Kadgien, quien se radicó en Argentina tras el final de la guerra y falleció en Buenos Aires en 1978.

Kadgien es señalado como responsable de la apropiación de numerosas obras de arte, mediante saqueos o ventas forzadas a judíos holandeses, entre ellas piezas pertenecientes a la colección de Goudstikker. Se presume que él mismo introdujo el cuadro de contrabando en Argentina durante su huida de Europa.
Investigación judicial
El caso salió a la luz tras una investigación del diario neerlandés AD, que detectó la obra en fotografías publicadas en un anuncio de venta de la vivienda familiar. Esto motivó una alerta de Interpol, el inicio de una causa judicial y la realización de numerosos allanamientos, incluida la residencia de los Kadgien.
Patricia Kadgien y su esposo, imputados por el delito de encubrimiento, entregaron la pintura a las autoridades el 3 de septiembre, luego de ser acusados de ocultar la obra tras su localización.

