Danilo y Leonel



Cuando el profesor Juan Emilio Bosch y Gaviño descendió hasta la tumba el 1 de noviembre del 2001, la mayoría de sus condiscípulos juraron ante el féretro del muerto ilustre: unidad y respeto a su memoria.
Hoy a casi 19 años de su partida, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y su liderazgo fundamental están dando muestras de haber olvidado ese sagrado compromiso que hicieron ante los despojos mortales de su maestro, líder y guía.

Esto lo decimos porque al día de hoy lo que se vive en el PLD es la antítesis de lo jurado ante la tumba del profesor Bosch en su natal provincia de La Vega. Es una pugna ciega e irracional la que libran que a lo único que conduce es a la división definitiva y el descrédito de ese instrumento político que ha gobernado por cinco periodos esta media isla.

Ahora bien, si esto así ocurriese, hay dos figuras fundamentales de ese partido que tendrán que dar explicaciones no sólo a su militancia, sino también, a la historia y a la memoria de Don Juan, ellos son: el doctor Leonel Fernández y el licenciado Danilo Medina.

Son ellos los responsables de la situación tan delicada y tensa por la que atraviesa esa organización política y el país en estos momentos, esa es la verdad, no hay otra.

Son ellos (Leonel y Danilo) los que no quieren darse cuenta de que este país está atomizado, sin necesidad, solo por sus intransigentes posiciones de no querer sentarse a dialogar y concertar.

Aquí nadie quiere decir las cosas como son, los peledeistas de abajo y de arriba se han convertido en portadores de discursos despreciables y la mayoría lo que está es en no hablar por conciencia sino por conveniencia.

Ante este cuadro, hay que dejar bien claro que si el PLD se divide y sale del poder de manera humillante, que sepan ambos (Danilo y Leonel) que es sobre ellos que caerá el rayo de la historia.