Soy de los millones de dominicanos que creen en que -finalmente- el presidente Danilo Medina hará caso omiso a quienes quieren que él repita el craso error del 2016.
Estimo que el mandatario dominicano debe de tomar el gran ejemplo del valor ético y moral demostrado por el ex primer ejecutivo de Uruguay, José –Pepe- Mujica.
Hoy por hoy, Don Pepe Mujica es el gran referente del buen ejercicio presidencial a favor del real desarrollo de su pueblo y que nunca manipuló las estadísticas de la realidad económica de su pueblo.
Siempre se apegó a la verdad, disminuyó la pobreza a menos de dos dígitos y mantuvo una actitud de respeto a su palabra empeñada de no ir por la reelección; a pesar de que –como aquí, en República Dominicana- había funcionarios que lo agitaban en sentido contrario.
De igual modo, ejerció un control estricto sobre la corrupción y no se prevaleció de los fondos estatales para corromper a legisladores opositores para modificar la Carta Magna de su país.
Está claro que Mujica se ha ganado el corazón de los uruguayos y de los demás países del mundo.
El no fue a la tumba de uno de sus líderes para jurar y después violar su propia promesa.
Concuerdo con los millones de voces que le piden a Danilo seguir el ejemplo de Mujica, un hombre que sí pasó por el pantano y no se enlodó.

