Cuando una niña está entrando en la adolescencia, muchos cambios ocurren en su cuerpo, le llega la menstruación, los senos comienzan a crecer, por lo que es normal que en ellas aumenten las dudas y el temor. En esta etapa es importante que la jovencita haga su primera visita al ginecólogo, debido a que necesita un chequeo que corresponda con esta nueva etapa en su desarrollo.
Es frecuente que las niñas y las madres tengan una idea equivocada sobre qué pasará allí, pero esta primera visita es simplemente para comenzar su historia médica en la parte ginecológica.
La ginecóloga Mayra Sierra explicó a Qué Pasa! que “tan pronto la niña tenga su primera menstruación, que va a ocurrir entre los 12 y 13 años, en un 80 % de los casos, sería bueno que hiciera su primera visita al ginecólogo.
Los ginecólogos son encargados de enseñarle a la niña ciertos cuidados que la madre siempre le repite, pero que ellas consideran no son reales. Las consultas se hacen en presencia de sus madres, porque son menores de edad”.
En cuanto a lo que pasa en el consultorio, la también obstetra y colposcopista, manifestó que simplemente se investiga sobre la llegada de su primera menstruación y su regularidad.
“Si todo está bien la cita será cuando tenga una vida sexual activa”.
La especialista agregó que “algunas niñas podrían pensar que con alguna prueba ginecológica podrían perder su virginidad, pero no es así, y está de parte de nosotros los ginecólogos educarlas tanto a ellas como a las madres o al tutor que las acompañe”.
Lo más que se puede hacer con una niña es tomar un cultivo de secreción vaginal, con un instrumento parecido al hisopo que no causa ningún daño, pues la muestra la tomaremos de la entrada, sin atravesar el himen”.
Sierra expresó que durante la conversación las madres deben estar en la capacidad de explicarle a las niñas, de qué se trata la visita al ginecólogo, las razones de la visita y de qué se hablará. “Pero a veces están más asustadas que las niñas.
Siempre le digo a las madres que más vale tener una relación de confianza con sus hijas, para que una vez hayan iniciado las relaciones sexuales sea ella la primera persona a quien se le comunique, pues básicamente aunque sea la ginecóloga soy una extraña”, destacó.
Ir al ginecólogo a temprana edad no solo es una ventaja en cuanto a la salud física, tambien le permite a las jovencitas, tener otra persona, además de sus padres, con la capacidad de escucharlas, apoyarlas y darles un consejo.