La Lidom actuó con la responsabilidad que ameritaba al anular el partido que, en violación de las reglas, el conjunto de las Águilas Cibaeñas ganó a los Toros del Este el pasado viernes.
Ante el ejemplo de responsabilidad, el equipo cibaeño reaccionó con sensatez, no sin expresar su inconformidad, al aceptar la sanción impuesta por la inscripción en el partido de nueve jugadores importados. No aceptar las reglas implica fomentar el caos.
Los seis conjuntos aceptaron regirse por la norma de que en cada partido cada uno de ellos debe incluir por lo menos un pelotero nativo. Que en una serie semifinal tan reñida por la clasificación entre los dos conjuntos el triunfo anulado pudo ser la diferencia, son otros quinientos.
Al sucumbir anoche frente a los Toros, en un partido de vida o muerte, se esfumaron las esperanzas de los aguiluchos de disputar la final a los Leones del Escogido. Al conjunto de Santiago, que había quedado en primer lugar en la serie regular, le queda la satisfacción de pelear hasta el final.
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