Opinión Articulistas

Del carruaje al Cadillac

Del carruaje al Cadillac

La historia política dominicana se ha movido sobre ruedas. Nuestros mandatarios han hecho uso de la tecnología para aparentar poder y riqueza, y sentirse por encima de los mortales. La manera de movilizarse de la clase política en nuestro país desde 1888 hasta los inicios del siglo XX, indiscutiblemente que refleja formas de pensar, estilos personales, etc.

Si el despiadado dictador Ulises Heureaux (Lilís) no hubiera gobernado en una época en que el automóvil era aún «algo extraño», de seguro que habría tenido una colección de carros parqueados en su residencia de la calle Las Mercedes como símbolo de ostentación y de burla al pueblo dominicano.

Lilís se transportaba en un carruaje empujado por caballos. El día en que lo ajusticiaron en Moca arribó allí montado en un veloz corcel.

Algunos analistas consideran que el carro llegó al país despuntando el siglo XX. Sin embargo, fue el gobierno del caudillo Horacio Vásquez el que introdujo los automóviles en el tren gubernamental.

Una carta enviada por la Santo Domingo Motors Company al presidente el 21 de septiembre del año 1926, y publicada por el compilador Ricardo Hernández, en su libro Horacio Vásquez, Mensajes y Memorias 1924-1930, tomo II, página 66, atestigua mi aseveración.

La misiva dice: «Tenemos entendido que ese honorable gobierno que Ud. tan dignamente preside piensa cambiar los automóviles que actualmente tienen en servicio los distintos Secretarios de Estado y se rumora que ya se han dado órdenes por algunos automóviles marca “Packard” de 6 cilindros».

De la citada nota pude colegir que el carro que usaba el líder de los coludos era Packard, que los Cadillac habían aumentado 200 pesos, y que la Santo Domingo Motors Company le estaba cotizando los vehículos al gobierno en 3610 pesos cada uno.