Forzado por las circunstancias, el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, se ha inclinado por un cambio económico en la isla.
El bloqueo petrolero de Estados Unidos, que ha agravado la crisis humanitaria que sufre la nación caribeña, es uno de los factores que ha incidido en la moderación del líder cubano.
Tras la invasión a Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro y ahora la guerra de Estados Unidos contra Irán, Cuba se ha quedado sin respirador artificial.
La pasividad de China y Rusia frente a la embestida de Washington contra sus aliados en la región y Medio Oriente no pueden excluirse entre los factores que han llevado a Díaz Canel a abogar por una presencia más significativa del sector privado en la economía.
China y Vietnam, dos naciones socialistas, hace tiempo que se decantaron por un sistema mixto que ha generado grandes beneficios.
Ante el abismo en que ha caído Cuba, el presidente Díaz Canel ha considerado urgente la transformación del modelo económico.
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Acorralado por los cuatro costados no vaciló al clamar ante el Consejo de Ministros la necesidad de un cambio.
Si algo le faltó fue decir antes de que sea demasiado tarde.

