Dictadura mediática



El Partido de la Liberación (PLD) ha logrado dominar la “opinión publicada” y mantener ocupada la atención en su conflicto interno, en principio, que ahora deviene en enfrentamiento de facciones que mantiene en vilo los asuntos cotidianos de los poderes públicos.
Cada día alcanza un nuevo matiz la disputa intrapartido de Danilo Medina y Leonel Fernández con notaciones irreconciliables al paso del tiempo y la presión de dos factores claves: la intención de reforma constitucional que habilite la repostulación presidencial, y los plazos legales para candidaturas.
Para un extranjero que desconozca la intríngulis de la política vernácula será incomprensible y sin sentido que cada día casi todos los programas de informaciones y opiniones tienen los mismos temas, no hay variedad y siempre se habla de ellos sin llegar a conclusiones ni soluciones.
La situación es más grave porque al analizar el fenómeno a profundidad puede advertirse que la prevalencia monotemática parece dirigida, no es casual, y tiene como condimentos la exposición o fabricación de algún otro “asunto” para alimentar el morbo y que es inducido desde redes sociales.
Así nacen, crecen, se reproducen y mueren escándalos de origen sentimental o delincuencia menor pero atractiva para el público ignorante de suerte que pierde atención o enmudezca lo principal o fundamental que pudiera dañar más la imagen del gobierno. Punta Catalina es el mejor ejemplo.
Para entender esta cruda realidad bastaría con revisar las diez reglas de la manipulación mediática del lingüista Noam Chomsky y con facilidad se podría plantear como hipótesis comprobada día a día que se vive una dictadura temática de “opinión publicada” impuesta en la gran prensa de papel.