Los astronautas de la misión Artemis II de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, Jeremy Hansen.
Los Premios Platino del Cine Iberoamericano, realizados este año en la Rivera Maya, Quintana Roo, fueron creados por EGEDA y FIPCA y se celebran desde 2014, con una inolvidable ceremonia en Ciudad de Panamá (localidad a la que no regresaron nunca por razones que son objeto de otro tema).
Desde entonces, anualmente se han constituido en una plataforma que, durante los cinco primeros meses de cada año (enero-mayo), pone en valor ante los medios y la industria la producción cinematográfica de los 23 países de la región iberoamericana.
Los Premios Platino, que en 2027 regresan a celebrarse en Matadero, Madrid, se han consolidado por la justicia de su veredicto y la eficacia de su logística. Su reciente celebración en el paraíso caribeño que ofrece el Hotel Xcaret los ha consagrado como la plataforma regional definitiva. Ninguna duda al respecto.
Habiendo logrado una amplia red de patrocinadores y apoyos institucionales, se celebran alternativamente desde 2019 entre Madrid y Riviera Maya, atrayendo la atención y la presencia de elencos actorales, directores, productores, ejecutivos de la industria y un amplio espectro de los medios de comunicación. Son los Premios Óscar de Iberoamérica.
La novedad resaltante en esta edición ha sido el triunfo de la película animada Olivia y las Nubes (Tomas Pichardo Espaillat), que ha otorgado a República Dominicana la primera estatuilla de los Premios Platino en sus trece ediciones; un evento histórico que llena de orgullo al país. La cinta ganó porque adoptó riesgos artísticos, demostrando que la esencia de todo es la formación. El director se formó como animador en la Escuela de Diseño Altos de Chavón y en Parsons, Nueva York, convirtiéndose en una figura fundamental para el crecimiento de la animación en la media isla.
Películas de valor no distinguidas
Apocalipsis en el trópico (Petra Costa, Brasil) competía como documental iberoamericano y ganó. La obra presenta la influencia de los sectores evangélicos conservadores y de la derecha extrema como fuerza política, incluyendo a Jair Bolsonaro y su atentado contra la democracia al llamar a resistir el resultado de las elecciones en Brasil. Ha ganado como mejor documental, pero surge la duda: ¿por qué se mantiene la separación entre ficción y documental para los fines de «Mejor Película» si todas son cine? A alguien, en el trayecto, se le ocurrió la división de los dos géneros, a pesar de que ambos son largometrajes.
Adicionalmente, extrañamos en la categoría documental la presencia de producciones dominicanas como Fotógrafo de la 40 (Erika Santelices y Orlando Barría), que debió llegar a las nominaciones.
Belén (Dolores Fonzi, Argentina) es una extraordinaria narración que recrea un hecho real: el arresto, sometimiento y condena de una mujer que acudió a un hospital por un dolor estomacal y, al ir al baño, sufrió un aborto espontáneo. Esto provocó que el personal médico la denunciara en un país donde la interrupción del embarazo estaba proscrito. Fue sentenciada, lo que generó una oleada de protestas dentro y fuera de Argentina hasta lograr su excarcelación. La productora Leticia Cristi, alma del proyecto, conversó ampliamente con nosotros en el junket de prensa.
La cinta ganó, sí, pero en la categoría «Educación en Valores», que no goza del mismo prestigio que «Mejor película» o «Mejor director». Un premio cinematográficamente equivocado y menor de lo que merecía.
Un poeta (Simón Mesa Soto, Colombia). La película fue filmada y ambientada en Medellín, rodada en 16 mm. Narra la historia de Óscar Restrepo, un poeta fracasado y deprimido obsesionado por la obra de José Asunción Silva.
El personaje es interpretado por Ubeimar Ríos, actor natural y profesor en la vida real (profesión a la que ha renunciado para dedicarse a la actuación), con quien hablamos ampliamente en el encuentro de prensa. Nos encontramos ante un hombre amante del cine y la literatura.
