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Disonancia cognitiva

Disonancia cognitiva

Fernando De León

Huyéndoles al bajo perfil y tratando de alcanzar notoriedad, una parte del funcionariado, sectores políticos, mediáticos y otros, incurren en una disonancia cognitiva que deviene en irregularidades y actos de corrupción. Nos referimos a que hay una tendencia a prédicas sobre ciertos “virtuosismos” conductuales pero en la práctica, por ansiedad y otros afanes de destacarnos, accionamos otras. En muchos casos muy diferentes y desafortunadas.

Hay individuos que, aunque sean profesionales con relativo éxito y con cierta bonanza, son presas de un vacío, y “agonizan” por convertirse en afamadas figuras públicas. Y entonces vienen los yerros y las metidas de pata. Pareciera no haber inteligencia emocional.

Es por ello que se improvisa y se ausentan las medidas preventivas. Somos capaces de hacer promesas que no cumplimos, mentir constantemente, y ser injustos. Si proclamamos que somos serios y honestos, esto se trastoca en una falacia, aunque no necesariamente en mentira calculada. En estas condiciones, no es necesario ser un “tiguere”, para dejar hacer y dejar pasar lo ignominioso.

Ese es un aspecto; y de otro lado, también observamos cómo se infestan programas de opiniones con la presencia de actores con un dossier de malas reputaciones. Y es que, muchos quieren buscar notoriedad, y rechazan la reciedumbre de un trabajo callado, sin mayores aspavientos.

Y, como hay sectores fácticos que son permisivos; no es cierto lo que dijo hace poco el Consultor Jurídico del actual gobierno, Jorge Subero Isa, de que: “Para hacerlo había que pensarlo muy bien”.

Lo expresó aludiendo a recientes actos de corrupción, y citando el trozo de una estrofa de una canción del desaparecido cantautor cubano, Pablo Milanés. Y nosotros nos preguntamos: ¿quiénes son los que tienen que pensarlo muy bien? Difícil respuesta en un mundillo político donde abundan los “amarres” y el clientelismo.

Retornando a los que antes expusimos, él mismo, parece buscar notoriedad. Se supone que viviendo cómodamente y con una jugosa pensión, no tiene necesidad de ser funcionario de gobierno alguno, y sí podría ser un buen orientador como experimentado jurista.