Editorial Opinión

Disyuntiva histórica

Disyuntiva histórica

El presidente Luis Abinader advirtió ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) que la comunidad internacional no debería permitir por un día más la catástrofe que sufren los haitianos y deploró que aún no se ha actuado con la debida contundencia y urgencia para desplegar la fuerza de pacificación que requiere Haití.

En una conferencia de prensa posterior a su intervención ante ese Consejo, el mandatario Posterior a su discurso en la ONU, el mandatario proclamó que República Dominicana luchará con todas sus fuerzas para evitar ser arrastrada al mismo abismo en el que se encuentra ese país.

Como si su mensaje requeriría mayor claridad, el jefe de Estado proclamo que “o luchamos juntos para salvar a Haití o lucharemos solo para proteger a República Dominicana”, lo que dijo en lo adelante será la consigna de su gobierno.

Sin importar los efectos que esa advertencia presidencial planteada en Nueva York surta en la campaña electoral, es obvio que debería concitar el respaldo de todos los sectores nacionales, porque el anhelo colectivo ha sido que la crisis haitiana no desborde el ámbito fronterizo.

La muerte del sargento Familia Solís a causa de una herida de bala disparada causada por un individuo presuntamente haitiano, que sustrajo su arma de reglamento, un hecho que gobierno y mando militar califican de aislado, ha puesto a la colectividad con los pelos de punta, porque ese militar fue baleado mientras custodiaba un puesto fronterizo.

La violencia y anarquía que agobia a Haití se extiende hasta comunidad haitiana de Juana Méndez, limítrofe con Dajabón, en una de cuyas franjas fue herido de muerte el militar dominicano, razón mas que suficiente para expresar preocupación por esa tragedia aun cuando se diga que no está involucrada con la soberanía nacional.

El presidente y el canciller dominicano han acudido repetidas veces ante la Asamblea General y el Consejo Permanente de la ONU a clamar por el pronto auxilio de la comunidad internacional hacia Haití, pero hasta ahora las promesas de enviar a ese país una misión policiaco-militar de estabilización ha sido incumplida.

Ante ese desplante de una comunidad internacional indiferente frente al drama haitiano, a República Dominicana, ha sido siempre solidaria con el vecino, no le queda otro camino que luchar resueltamente para evitar que la nación sea arrastrada al abismo haitiano. Esa es la disyuntiva histórica planteada por el Presidente.

El Nacional

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