Opinión Editorial

Duro revés

Duro revés

La Corte Suprema de Estados Unidos ha asestado un revés a la política arancelaria del presidente Donald Trump al dictaminar que los gravámenes impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, son ilegales porque corresponde al Congreso la facultad de aprobar impuestos.

Ese veredicto derrumba el modelo económico que impulsa la Casa Blanca sostenida en la aplicación de aranceles a las importaciones de bienes y servicios, y despoja a Trump de un arma política efectiva para aplicar impuestos aduanales a naciones cuyos gobiernos no se alineen con sus proyectos geopolíticos.

En un encuentro el viernes con la prensa, el mandatario llamó “perros falderos de la izquierda radical” a los seis jueces que endosaron esa sentencia, de quienes dijo son una vergüenza para Estados Unidos “porque se dejaron influir por intereses extranjeros y no han tenido el coraje de hacer lo correcto”.

Antes del histórico fallo, el inquilino de la Casa Blanca estimó que a las arcas impositivas estadounidenses ingresarían unos 650 mil millones de dólares por concepto de los aranceles aduaneros, además de proclamar que el uso de esa herramienta había convertido a ese país en más influyente y poderoso.

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Ante la debacle causada por la sentencia de la Corte Suprema, Trump anunció que aplicará un arancel global del 10% bajo un estatuto de comercio que data de 1974, que sólo tendría 150 días de vigencia, a partir de los cuales, corresponde al Congreso aprobar o rechazar su extensión.

Esa sentencia votada por seis de los nueve magistrados de la Corte Suprema, resalta la fortaleza institucional de Estados Unidos, a tal grado que un tribunal con mayoría de jueces conservadores evacuó un histórico fallo que limitaría el uso del arancel como herramienta con poder disuasorio a nivel global.

No queda claro si los nuevos caminos jurídicos que explora la Casa Blanca para mantener vigente su cuestionada política de imposición de aranceles por vía administrativa, permitirían que el presidente Trump use ese instrumento a discreción como mecanismo recaudatorio y de presión política.

Pase lo que pase, esa sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos ha tenido efecto de gran ciclón al decretar la ilegalidad del arancel aduanero que ha diezmado el poder con el que Washington recauda miles de millones de dólares y de paso flagela a amigos y adversarios.

El Nacional

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