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Educación no sexista

Educación no sexista

Susi Pola

Hace 41 años cada 21 de junio se celebra el Día Internacional de la Educación No sexista en el mundo, iniciativa latinoamericana que, sin lugar a duda, y desde la UNESCO y otros organismos internacionales, ha servido para ir incorporando temas de igualdad a las agendas educativas globales.

Sin embargo, las estructuras socioculturales establecidas desde el patriarcado milenarias y fortalecidas por los enfoques políticos modernos -rematados por el neoliberalismo de finales del siglo XX- como corriente, provocó un aumento de las desigualdades sociales y de la pobreza en el mundo.

El sexismo como valoración de la mitad de la humanidad, hombres, sobre la otra mitad, mujeres, se refleja en todas las relaciones de la vida cotidiana: familiares, laborales, políticas, escolares, deportivas, etc., de las que, las más perjudicadas, son las mujeres y las niñas. Una brecha que fomenta la injusticia en límites que trascienden a las mismas religiones y al ejercicio democrático.

Resulta paradójico que quienes administran los estados en que vivimos, personas que elegimos para que nos representen como ciudadanía, tengan tanta dificultad en entender la necesidad de desestructurar una cultura tan violentamente discriminatoria, aplicada en nombre de Dios y de la democracia misma.

Lo más contradictorio es que, el avance del sistema educativo en el reconocimiento de la inclusión sea tan lento y difícil de realizar. Las reacciones de los sectores ultraconservadores en mayo del 2019, frente a la Orden Departamental 33-2019, que establecía como prioridad el diseño e implementación de la política de género, son una muestra del absurdo.

En el Informe PISA, entonces y ahora, la República Dominicana obtuvo el puntaje promedio más bajo en comparación con los países de América Latina, convirtiéndose en el país con mayor proporción de estudiantes por debajo del nivel de desempeño, ocupando el lugar 146 de 148 países estudiados.

Y la educación como sistema en nuestro país, es prejuiciada al género, refuerza los mensajes que afectan el crecimiento desigual de las niñas y los niños para su propia percepción acerca del papel de ciudadanía, porque recicla los roles y estereotipos de género en sus programas, en el desempeño docente, en las currículas formales y ocultas, afectando de manera negativa e injusta a las mujeres.

Entonces, una buena reflexión para este día de hoy es pensar que la educación, además de laica, debe ser desprejuiciada, equitativa, justa, inclusiva, se impulsa el respeto a los derechos humanos de las personas, sin importar género, etnia, raza, cultura, clase, ni

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