El compromiso expresado por Estados Unidos con la recuperación del orden, la seguridad y la gobernabilidad en Haití no es lo que se ve ante el incremento de la violencia en la vecina nación.
En caso de que sea secreta, la cooperación proclamada por el canciller estadounidense Marco Rubio no ha repercutido en beneficio de la tranquilidad en el país.
Pese al anuncio de una fuerza internacional para enfrentar las pandillas, lo que se ha visto es un incremento de la violencia protagonizada por los grupos criminales.
Los avances de que habló Rubio no se corresponden con el infierno a que las pandillas tienen sometido a ese país.
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En verdad no parece más que un cumplido para despejar nubarrones los supuestos avances y la cooperación de que habló el canciller estadounidense durante una entrevista con el primer ministro haitiano, Alix Fils Aimé, así como el compromiso de su país con la suerte de la vecina nación.
Por estar en su traspatio, en momentos de tanta convulsión como los actuales el compromiso de Washington con Haití, una nación que además de la violencia es víctima de la pobreza, tiene más relevancia.

