El esperado juego de béisbol en el estadio Quisqueya entre Licey y Águilas, definirá al campeón nacional, será transmitido por casi todos los medios de comunicación.
En la séptima entrada, se presentará el famoso y laureado «Taboo Combo» de Puerto Príncipe, con una novedad: el nuevo cantante apodado «Méchant Lapin», será quien deleitará al público cantando en creole. ¿Estamos preparados para un evento de esa naturaleza?
De seguro, los ultrasnacionalistas, quienes se apropian del legado de Duarte, claman que esto es una afrenta.
Proponen realizar una gran redada para “meter en la camiona” a todos aquellos indocumentados que despectivamente llaman «ilegales».
A pesar de las advertencias de la ministra Faride, la «Vieja Orden» dice está más que lista para ejecutar su polémica revuelta.
Pedro Santana, (el traidor de la patria), se levantó y se largó del panteón nacional para empuñar las armas contra seres indefensos, muchos de ellos solo mujeres y niños.
Desde las gradas, el público se pregunta: ¿cómo entra tanta gente si tenemos un muro carísimo? La respuesta es simple: Aquí los necesitamos para construir nuestros palacios, recoger nuestras cosechas y comprar y consumir las «gentilezas» que otros países rechazan.
Algunos afirman que la música Kompa y Troubadu tiene su encanto, sino pregunten a Juan Luis Guerra, quien ha incorporado ritmos de estas tradiciones en su repertorio.
Otros bromearán diciendo que es la misma música, conocida como «Ga-ga», con su sensual movimiento de cadera, que incomoda a las iglesias quienes piden se prohíba en Semana Santa.
Es un momento de reflexión: el dominicano no es un «indio taíno» (como indican nuestras cédulas), sino un extraordinario mosaico cultural. Negar nuestras raíces es como intentar esconder el retrato de la abuela; todos llevamos el sello de la diversidad y Africa está muy presente en nuestro ADN.
Lo que se espera es que, tras esta presentación, entendamos que nuestros vecinos son también gente que ríe y que canta y procedamos a reconocer y documentar a todos aquellos que han vivido entre nosotros durante décadas, que han hecho del mangú con salami su alimento y nos representan dignamente en la milicia y en múltiples disciplinas deportivas internacionales.
Es irónico, pero después de este evento, es probable que algunos lleguen a sus trabajos o escuelas y digan «bonjour» a sus compañeros y empleados, porque “solo el amor es más fuerte que el odio”. ¿Seriamos capaces? -Uhmmm-

