Carta de los Lectores

El bien y el mal

El bien y el mal

Carta de los lectores

Estamos viviendo una etapa de nuestra historia particularmente difícil, complicada, compleja. Soy de los que consideran que nosotros, los seres humanos, nunca terminamos de aprender. Mientras vivimos, la vida es un aprendizaje constante. Una lucha permanente por la superación.

Soy de los que consideran que la vida, en sí misma, ha de tener un objetivo supremo, así ha sido concebido por la creación: Que el hombre (el ser humano) sea feliz. Esa felicidad está ahí, al alcance de todos. Todo dependerá de las actuaciones, del comportamiento de cada quien. Comenzando por entender que la felicidad de cada cual, está sujeta a la felicidad de los demás.

El bien y el mal están ahí. Tenemos libre albedrío. Si queremos hacer el bien, haremos bien, si queremos hacer el mal, haremos mal. Si como ya llevo dicho vivimos tiempos difíciles, complicados, complejos. Si hay un desborde de la criminalidad y la delincuencia. Si hay una gran pérdida de los valores, o dicho de otro modo, si hay una instauración e imposición de los antivalores. Entonces, los que propugnamos por el bien, por el bienestar de la colectividad, no podemos desmayar jamás en esa batalla en busca del bien, no podemos darnos por vencidos jamás en esa lucha por el bienestar del ser humano, por alcanzar la felicidad.

Los malos, juegan sus roles y hacen aportes para el mal. Los buenos debemos jugar nuestros roles y hacer aportes en favor del bien.

Un sencillo ejemplo de la actualidad: Hay un antisocial que habla por la radio, no sé si como DJ, Promotor o animador musical, pues el papel que veo y escucho hace, es el de un pervertidor. Vocifera este tipejo refiriéndose al ruido, a la bulla, a los escándalos que se producen en nuestros vecindarios por la música a altos volúmenes, que «al vecino que no le guste la bulla, el escándalo, que se mude». Vocifera también: «Si usted quiere perder su tiempo, aconséjeme». El tipo es malo, y juega su rol para la maldad.

Qué podemos hacer los buenos? Marginarlo, desecharlo, objetarlo. Si yo fuera el dueño de la emisora que usa para sus despropósitos, lo mínimo que hubiera hecho es amonestarlo, llamarle la atención y advertirle en cuanto a que use el micrófono para construir positivamente, no para pervertir…

Por: José Vicente Calderón R.

El Nacional

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