Carta de los Lectores

El fusilamiento

El fusilamiento

José Antonio (Pepillo) Salcedo

Cuando conducían al presidente José Antonio (Pepillo) Salcedo para fusilarlo en secreto, lo llevaban engañado dizque iban para una operación contra las tropas españolas en las costas de Puerto Plata.

Los nacionalistas iban ganando la guerra. Los acontecimientos más importantes habían sido la forma magistral de como el general Salcedo desalojó los españoles del Castillo de Santiago y la estrategia del general Gaspar Polanco de incendiar esa ciudad.

Pero comenzaron las intrigas políticas entre los dos generales y demás jefes de tropas. Salcedo era baecista y sus contrarios políticos lo acusaban de que tenía un plan secreto para negociar con los españoles y llevar a Buenaventura Báez a la Presidencia. Polanco era santanista. Báez y Santana fueron dos caudillos que se diputaron el poder durante mucho tiempo.

La Guerra Restauradora unificó todos los sectores, pero existían resentimientos, desconfianzas, ambiciones de poder y fortuna.En ese contexto se produce la orden de fusilar a Salcedo en Maimón, Puerto Plata. Al ver que lo llevaron engañado al lugar de su fusilamiento (le enseñaron el hoyo de la sepultura y la orden de matarlo), dijo: –¡Ese canalla de Gaspar! Le entregó sus armas y alhajas a un joven teniente, Ulises Heureaux –Lilís– (futuro dictador), para que se las llevase a su mujer.Examinó el hoyo donde lo iban a sepultar y protestó que era demasiado bajito y estrecho. Pagó a unos campesinos para que lo agrandaran.

Entonces entró al monte, cortó un palito se midió el cuerpo con él, marcó muy bien la medida y se lo entregó a uno de los hombres, diciéndole: “Entréguele esa medida a Gaspar y dígale que digo yo que con esa misma medida lo medirán a él”.Con el valor que le era usual, se colocó frente al pelotón de fusilamiento y pidió que apuntaran bien para no sufrir y morir con decoro. Él mismo dirigió el pelotón de fusilamiento, al tiempo que gritó: –¡Viva la República! Los datos sobre este relato están contenidos en la revista Clío, órgano de la Academia de Historia.

Recoge testimonios de combatientes de la Guerra de Restauración y de familiares de estos. Figuran declaraciones de una hija de Salcedo, doña Leonor y de un hijo de Polanco, Manuel.

Roberto Valenzuela

El Nacional

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