Santo Domingo.– La República Dominicana tiene registrada una población emigrante de 2,874,124 dominicanos residentes en el exterior hasta el año 2024, quienes envían anualmente más de 24 mil millones de dólares en remesas, según datos del Instituto Nacional de la Migración de la República Dominicana.
De acuerdo con el Informe del Registro Sociodemográfico 2024 del Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX, 2025), las remesas representan un crecimiento del 13.53 % con respecto al año 2021, lo que evidencia su importancia creciente dentro de la economía nacional.
El analista Andrés Aybar, en su investigación, precisa que las remesas han experimentado un aumento notable desde el año 2010, cuando alcanzaron los 3,682 millones de dólares. Para el año 2024, el monto total de las remesas familiares recibidas ascendió a 10,756 millones de dólares, lo que representa un incremento del 192 %. No obstante, el autor señala que este crecimiento debe analizarse considerando el efecto de la inflación durante ese período.
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Al abordar específicamente el comportamiento reciente de las remesas, el Banco Central de la República Dominicana informó que entre enero y septiembre de 2025 las remesas familiares recibidas superaron los US$8,900 millones, lo que representa un aumento del 11.4 % en comparación con el mismo período del año 2024. Solo en los meses de marzo, julio y agosto se registraron montos superiores a US$1,000 millones cada uno.
Históricamente, se ha señalado que el flujo migratorio dominicano ha tenido un impacto significativo que puede analizarse desde diversas perspectivas: social, económica y cultural.
Desde el punto de vista social, se destaca que para el año 2025 han surgido las denominadas comunidades transnacionales, un concepto ampliamente reconocido por diversos autores y estudiosos de la migración. Este fenómeno se desarrolla en el contexto del estilo de vida moderno, caracterizado por los avances tecnológicos y de las telecomunicaciones propios de un mundo globalizado.
En este escenario, el individuo puede emigrar a otro país sin desvincularse completamente de su lugar de origen, manteniendo lazos familiares, económicos y sociales con su comunidad natal. Esta realidad no solo genera un intercambio sociocultural constante, sino que también produce dinámicas económicas relevantes, ampliamente documentadas en la República Dominicana por autores como Levitt (2001) y Georges (1990), quienes destacan el papel fundamental del envío de remesas como elemento clave del desarrollo transnacional.

