Opinión Articulistas

En otras palabras: Nueva ruralidad

En otras palabras: Nueva ruralidad

Pelegrín Castillo Semán

Es imperativo asumir con urgencia un enfoque de construcción, rescate, reconstrucción y gestión de los caminos rurales y los canales secundarios de riego, así como de embalses, pequeñas presas, y minicentrales eléctricas, que garanticen que los mismos sean un verdadero soporte de la producción nacional y expresión de compromiso con una nueva Ruralidad para la Seguridad Alimentaria.

Propiamente, necesitamos descentralizar la construcción, reconstrucción, gestión y mantenimiento de estas infraestructuras, con el empoderamiento de las comunidades rurales y las juntas de productores y propietarios.

También es preciso reclamar de los poderes públicos cambiar su enfoque tanto en relación a la virtual disolución del Instituto Agrario Dominicano, que debió transformarse en un Instituto de Desarrollo Rural, como de los programas de titulación de predios afectados a la producción agropecuaria, que calificamos de equivocados y contraproducentes, al no tomar los recaudos necesarios de que los mismos permanezcan en manos de reales productores, y que se contengan las tendencias a las concentraciones latifundistas o a la dispersión minifundista.

Creemos que no es posible seguir marginando a los productores agropecuarios y a las comunidades del medio rural de las políticas publicas, ya que ahora más que nunca la nación dominicana necesitará para preservarse de un campo dominicano relanzado y robustecido. Y para eso se precisa de cambios estructurales muy profundos y bien concebidos.

¿Cómo es posible que la banca múltiple, que prestó el año pasado 978, 670,8 millones, solo haya afectado 22,700 al sector agropecuario?, ¿como es posible que no existan varias ferias anuales de equipos, implementos y maquinarias?.

Es promisorio la existencia de un compromiso oficial con la mecanización, tecnificación y automatización de la producción agropecuaria, para reducir sustancialmente la mano de obra extranjera, pero para que el mismo no se quede en un simple enunciado, se precisa de acciones muy puntuales, así como medidas tan importantes como una nueva política de caminos y de canales, que descentralice y empodere a los actores claves del medio rural.

La designación de Oliverio Espaillat como nuevo ministro de agricultura, siendo en su condición de productor privado un abanderado de la tecnificación y mecanización, es una buena señal en esa dirección.

Finalmente, es bueno tener presente que aunque el turismo es una actividad de importancia y gran dinamismo, la agropecuaria es más real, beneficiosa y estratégica.

Si no se asume con seriedad su rescate y relanzamiento, el abandono del campo en el presente puede tener un efecto más terrible que las despoblaciones de Osorio del siglo XVII , más cuando nos enfrentamos al reto del relevo de productores, en un contexto de guerra global híbrida.

Por: Pelegrín Castillo Semán
pelegrinhcastillos@gmail.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación