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En su laberinto

En su laberinto

Ernesto Guerrero

En los años ochenta conocí un joven que vivía en un pequeño cuartito Los Alcarrizos; con su máquina de escribir y mucha imaginación, envió múltiples comunicaciones a todas las agencias y personalidades del mundo, para anunciar haber encontrado la cura del sida. Hoy tengo un vecino que con variados artilugios legales embrolla a jueces y fiscales para conseguir o dilatar fallos a su favor.

Cuando uno de los científicos le contestaba, indagando sobre la metodología, o los tipos de análisis realizados, en la siguiente comunicación nuestro amigo incorporaba todos estos cuestionamientos en forma de respuesta y así sucesivamente, hasta terminar con una nota muy bien elaborada y bien fundamentada.

Fueron toneladas de papeles los que se movilizaron alrededor de este caso, y desde el Alto Comisionado de las Naciones Unidas hasta el Departamento de Estado de los Estados Unidos, pidieron se investigara la veracidad del descubrimiento, que al final eran solo producto de una mente trastornada con grandes deseos de viajar y divulgar su historia.

En el residencial Isabel Villas tenemos un personaje parecido, cuya perpetua lectura de libros de leyes lo ha llevado a considerase como predestinado para enmendar todos los entuertos que su imaginación le permite. “Falsificador, estafador, y cómplice” son los Tres Molinos que ha decidido enfrentar y la Justicia dominicana es su armadura.

Como buen caballero escogió escudero y a y la Dulcinea a quien dedica sus proezas y triunfos en la que cree es su ínsula Barataria. Forman parte de su Corte una legión de abogados, adulones y bufones a quienes promete los favores de un “Plan infinito”.

Con agresiones físicas y verbales y más de 60 querellas contra 30 de sus vecinos, logra incursionar y apoderarse del “Botín” (oficina administrativa de la Junta de Vecinos). Desgraciadamente, “mientras más inverosímiles son sus calumnias, más memoria tienen los tontos para recordarlas”.

Sus confusas comunicaciones a los vecinos y a los medios, muestran que estamos frente a un personaje con dinero e influencias, pero fuera de sus cabales. Afortunadamente a fin de evitar más desmanes, el fiscal Gerinaldo Contreras dictó una orden de apresamiento. Nuestro desafío ahora es conseguir una evaluación y tratamiento psiquiátrico que lo saquen de su laberinto.

Ernesto Guerrero

Ernesto Guerrero