La crisis económica que aflora en Estados sirve de espejo a lo que aquí puede ocurrir en términos económicos como secuela de la disrupción en los precios del petróleo causado por la guerra en Irán, lo que afecta de manera frontal a la economía dominicana e indirectamente por vía del crack que se avizora en USA.
El valor del barril del crudo osciló en la víspera en torno a los cien dólares el barril, lo que obligó al gobierno a decretar el viernes otro aumento en los precios de la gasolina y el gasoil, entre siete y nueve pesos, pero aun así las autoridades aplicaron un subsidio de RD$1,800 millones, lo que refleja la gravedad de la situación.
José Ignacio Paliza, ministro de la Presidencia, dijo que petróleo importado por el país aumentó en un 70% desde diciembre, lo que quiere decir que el mal venía desde antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran los bombardeos contra Irán, pero no se entiende porque se estimó en el Presupuesto Nacional de 2026, a un promedio de US$57 dólares el barril.
El funcionario dijo que el gobierno cuenta con “cierta capacidad para amortiguar los efectos de la crisis”, pero advirtió que la magnitud de la misma obliga a realizar “ajustes graduales”. En un escenario en el cual el subsidio promedio ascienda a RD$1,500 millones semanales, se requerirían unos RD$45 mil millones hasta fin de año.
En estos tiempos tan difíciles, si el conflicto de Medio Oriente y Golfo Pérsico concluyera hoy mismo, pasarían meses antes de que el crudo vuelva a rondar precios que prevalecieron antes de la guerra, por lo que cualquier receta de mitigación de su impacto tendría que ser sobre una estimación cercana a los cien dólares, toda vez que cada dólar representa 63 millones de pesos.
A la par con el lidiar con una factura petrolera fuera de control, el gobierno tendrá que monitorear muy de cerca la situación de la economía de Estados Unidos, también afectada por los bombardeos contra Irán, con un aumento de inflación de 1.3% por encima de la meta de la Reserva Federal, de 2%.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó al 3.3% acosado por el encarecimiento de la energía (10.9%), el más alto desde 2005, gasolina (21,2%), gasoil (30,7%), lo que ha impactado en el alza de las tarifas eléctrica, aéreas, ropa, muebles y operaciones del hogar, entre otros sectores de la economía estadounidense.
Los elevados precios del petróleo y atisbos de crisis en Estados Unidos representan aquí un altísimo riesgo de desestabilización económica que gobierno, liderazgo político y sector productivo están compelido a afrontar sin que la carga se ladee hacia un solo lado.

