Articulistas Opinión

Epidemia motorizada

Epidemia motorizada

Se calcula en la República Dominicana circulan alrededor de cuatro millones de motocicletas. Poco más, poco menos. Se han adueñado de las calles y las carreteras. La mayoría de los conductores de esas máquinas no tienen cascos protectores -y los que los tienen los usan en el “codo” porque el cerebro lo perdieron en un accidente- tampoco tienen licencia de conducir, seguro ni matricula.

¡Una verdadera locura!

Los “motoristas” andan como “chivos sin ley” zigzagueando entre los vehículos, “calibrando” en una sola rueda, rompiendo cristales, rayando los carros y las yipetas; subiéndose por los túneles y bajando por los elevados, irrespetando las luces de los semáforos en todas las esquinas. ¡Un verdadero pandemonio!

Las autoridades no pueden detener el caos. En cada colmado hay hasta dos “motoristas” con unos enormes canastos para llevar los alimentos que previamente algún cliente ha solicitado. Muchos negocios de alimentos como pizzerías, hamburguesas, pollo, res, etc., igual no tienen matricula, licencia de conducir, seguro, cascos, ni acta de nacimiento.

Puede leer: Motociclistas en RD: Los «dueños de las vías» que operan al margen de la ley

¡Ay de aquel que tiene un accidente con un motociclista! Corre el riesgo de que lo maten una turba de asesinos motorizados, como ya ha sucedido.

La principal causa de muerte en la República Dominicana la causan los accidentes de tránsito, ocupando uno de los primeros lugares; el primero o el segundo, si mal no recuerdo. El año pasado más de dos mil personas murieron por esa causa.

Según un informe de la Dirección General Impuestos Internos (DGII), el cual no creo, en el país el parque vehicular lo integraban el año pasado 6.640,871    unidades, representando un incremento del 72%, sumando casi medio millón. Del 20 al 25 el parque vehicular creció en más del 36%. ¡Otra locura!

Un estudio del Banco Mundial publicado recientemente señala que el 78% de las carreteras del país son altamente peligrosas por no estar bien diseñadas y construidas, sin la señalización correcta, en vez de dos carriles, cuatro, falta de seguridad policial, iluminación, exceso de velocidad, consumo de alcohol, armas de fuego, entre otros factores.

La importación de vehículos es un gran negocio, tanto para los concesionarios como para el Estado. Entran muchos vehículos nuevos y usados, lo cuales pagan muchos impuestos, pero las “chatarras” no salen de las veías pública provocando un congestionamiento constante.

Las calles de Santo Domingo, la capital, el Gran Santo Domingo, Santiago, La Vega, Romana, San Francisco de Macorís, Puerto Plata, etc., concentran más del 60% del total. El tránsito en esos puntos geográficos es caótico. ¡Un infierno!