La adaptación al perfil del español de voces procedentes de otras lenguas que han ganado mucho terreno y se nos hacen indispensables resulta el último recurso.
Antes de darle a un extranjerismo carta de ciudadanía para que se integre a nuestro idioma, hay que recurrir al arsenal lexicográfico propio y escoger las palabras que ahí esperan su turno de uso. En eso se resume la doctrina académica sobre el asunto.
Por eso, la Fundéu-RAE, entidad auspiciada por la Real Academia Española para promover el buen uso del castellano en los medios de comunicación, ha propuesto respecto del anglicismo “dealer”, el empleo de las alternativas en español: concesionario, vendedor, traficante, distribuidor, marchante, agente, tratante.
Fundéu afirma que: En los medios de comunicación pueden verse frases como «El dealer de Demi Lovato culpó a la cantante por el tipo de drogas que compró», «Robots que hacen la función de dealer y reparten cartas reales», «Una intensa lluvia arrastró los vehículos de un dealer en Little Falls» o «El dealer no solo compra activos financieros para las empresas que se lo encargan, puede hacerlo para él mismo».
En noticias relacionadas con las drogas, un “dealer” es un traficante, distribuidor o vendedor. En los casinos, el “dealer” es el crupier o el repartidor. En el sector automovilístico, en países como la República Dominicana, Puerto Rico o Venezuela, un “dealer”, adaptada como /díler/, es un concesionario. En el comercio de obras artísticas, un “dealer” es un marchante.

En distintos países de habla hispana, el anglicismo “dealer”, se usa en diversos contextos, pero en la República Dominicana el empleo predominante se aplica a un vendedor de automóviles y al establecimiento mismo donde se muestran y guardan los vehículos: “Cuando llegues a la esquina donde hay un /díler/, dobla a la derecha”.
La nota de Fundéu, divulgada el 24 de septiembre de 2018, incluye este párrafo: “En el sector automovilístico, en países como la República Dominicana, Puerto Rico o Venezuela, un dealer, adaptada como /díler/, es un concesionario”.
Esta columna opina que ya es tiempo de aceptar la referida voz extranjera, pues es residente legal y por tanto aparece en muchos documentos. Califica para la condición de ciudadana de la lengua española. Desde luego, deberá someterse a nuestros requerimientos, se despojará de las vocales -ea en la penúltima sílaba, aceptará la vocal -í, con tilde para que se pueda afiliar al grupo de palabras llanas terminadas en una consonante diferente a -n o -s.
Así, /díler/ adquiere el privilegio de ser recibida como nuestra. Ya ocurrió con una palabra muy parecida: líder. Procede también del inglés, “leader” que significa guía. Es un vocablo indispensable en el mundo político, pero también en los deportes, con los lideratos obtenidos por jugadores de distintas disciplinas. La voz líder soporta el femenino lideresa. Y nadie duda de que se trata de la persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad. Sinónimos: jefe, caudillo, cabecilla, paladín, cabeza, adalid.
Sin duda que líder resulta un paradigma para adaptar al español el anglicismo “dealer”, para que se lea y escriba /díler/. El Diccionario de americanismos le ha dado entrada a esa voz y la trata de este modo: “dealer. (Voz inglesa). I. 1. m. EU, RD, PR, Ve. Concesionario de automóviles. (díler). 2. EU, RD, PR, Ve. Distribuidor de automóviles. (díler)”. Pocos observan la norma de que el extranjerismo debe marcarse con cursiva o comillas.
Es preferible la nueva voz adaptada que el anglicismo crudo. Pienso que “dealer” puede adaptarse al español con la grafía /díler/, con tilde en la -í como palabra llana terminada en consonante R. Como clúster y blíster.

