De manera prematura, el foco político-electoral se ha centrado en dos elementos fundamentales del devenir nacional: la resolución de la lucha interna en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la capacidad de la oposición para articularse como una opción real de poder.
El presidente Luis Abinader, principal activo del oficialismo, se encuentra constitucionalmente impedido para buscar un nuevo mandato. Esta situación ha despertado las aspiraciones presidenciales dentro del partido de gobierno y ha generado esperanzas de retorno al poder entre los líderes opositores.
Conscientes de la hegemonía actual de la organización oficialista, el ministro de Turismo, David Collado, y la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, han comenzado a «enseñar sus músculos» desde temprano con el objetivo de obtener la candidatura presidencial para las elecciones generales de 2028.
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Además de estos líderes, también aspiran a la nominación presidencial la vicepresidenta Raquel Peña; Guido Gómez Mazara, presidente del Consejo Directivo del Indotel; Wellington Arnaud, director de INAPA; Tony Peña Guaba; Eduardo Sanz Lovatón y Roberto Fulcar.
En el año 2027, el PRM escogerá al candidato que lo representará en los próximos comicios. Si este proceso interno transcurre sin traumas, la organización, fundada en 2014, mantendría una ventaja estratégica sobre sus adversarios.
Sin lugar a dudas, la joven entidad política cuenta con factores a su favor para repetir en el Poder Ejecutivo: ostentar el poder estatal, ser la principal fuerza partidaria y el actual distanciamiento entre los bloques opositores.
PRM ganó por primeva vez el poder en el proceso 2020
Sin embargo, esto no significa que su camino esté del todo despejado. El Gobierno deberá lidiar y resolver temas fundamentales como el precio de los alimentos, los desafíos en el sector eléctrico, la lucha contra la corrupción y el desgaste natural que suponen ocho años de ejercicio de poder. Si las autoridades logran contrarrestar estos males y el contexto internacional les favorece para el próximo año, el PRM podría mantener su posición frente a un electorado que, históricamente, tiende a «votar en contra de» más que «a favor de».
Leonel
De su lado, el presidente de la (FP, Leonel Fernández, continúa juramentando dirigentes peledeístas. En los últimos cinco años, se estima que han salido del PLD unos dos millones de afiliados, teniendo la mayoría como destino la FP, que actualmente ocupa la segunda posición electoral. En el país existe la teoría de que la oposición no gana dividida.
Oposición débil
Mientras el PRM encabeza la preferencia, en virtud de los resultados electorales de 2024 y diversas encuestas recientes, la oposición política luce fragmentada y cada vez más distante de lograr una alianza que le permita desplazar a los actuales inquilinos del Palacio Nacional.
Danilo Medina, presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), trazó recientemente su propia “línea de Pizarro” al poner condiciones que parecen difíciles de cumplir para un posible pacto político. El exmandatario advirtió que solo aceptaría un acuerdo si existe un apoyo directo a su organización, a pesar de que esta ocupa actualmente el tercer lugar en la preferencia electoral.

