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Friendshoring

Friendshoring

Una de las palabritas más populares y usadas en las conferencias económicas y financieras de los últimos años es “nearshoring”. Esta palabra se usa para describir la estrategia empresarial de establecer parte de sus cadenas de suministro en países geográficamente más cercanos para evitar disrupciones significativas, la cual fue utilizada luego de los cuellos de botella provocados por la reapertura económica luego de la pandemia del covid-19.

Nos ha gustado bastante la estrategia porque sabemos que dada nuestra cercanía con Estados Unidos esta nos hace una candidata ideal para recibir  inversiones de esa recomposición de las cadenas de suministro. El problema es que ya esa es una historia de otros tiempos, y mientras nos quedamos a esperar a que las inversiones vinieran por virtud de nuestra geografía y el clima social y político, el mundo se ha empezado a mover en la dirección de otra palabrita, el “friendshoring”.

Esta nueva palabra se refiere a la estrategia comercial de empresas y países de establecer puntos de producción y de sus cadenas de suministro en países políticamente aliados para priorizar la seguridad y su confianza. Para un país cuyo acuerdo comercial más reciente fue para darle continuidad con Reino Unido a un acuerdo suscrito 11 años antes con la Unión Europea como respuesta al Brexit, el “friendshoring” es claramente un reto.

Seamos honestos, ni el DR-CAFTA con Estados Unidos y Centroamérica ni el EPA suscrito por la Unión Europea con el Cariforo fueron acuerdos concertados activamente por la diplomacia dominicana. Estos acuerdos surgieron por el esfuerzo de las potencias económicas y nosotros tuvimos la dicha de estar relativamente cerca para poder adherirnos. Aún viviendo la actual recomposición del comercio internacional, nuestro país no parece tener la cultura diplomática ni la disposición de buscar activamente acuerdos comerciales con otros países para reposicionarnos o mitigar los riesgos de estos cambios. Justo por ello el “friendshoring” es un reto.

Pero sí creo que es algo que podemos perseguir. Las mismas ventajas comerciales que tiene nuestro país en el “nearshoring” aplican para el “friendshoring”, y los potenciales beneficios pueden ser aún mayores ya que el “friendshoring” se ejecuta como una estrategia intencional empujada por los gobiernos de potencias comerciales de las que somos cercanos y no como un análisis puramente económico hecho en una mesa corporativa. Pero para alcanzar esos beneficios lo que sí tenemos que demostrar es el compromiso político y jurídico frente a nuestros aliados, punto en el cual podríamos hacer mucho mejor trabajo del que actualmente realizamos.

Tenemos muchas posibilidades en Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia y en toda Latinoamérica. Tenemos el conocimiento y las capacidades en industrias que muchas de esas potencias comerciales buscan asegurar con cadenas de suministro y producción en territorios de países aliados.