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Funcionarios del PRM

Funcionarios del PRM

Es comprensible que cuando un funcionario asume sus funciones requiere dé cierto tiempo para organizarse y coger el piso, en esa tarea se sumerge a tiempo completo para empaparse de todo lo relacionado a sus funciones.

Pero una vez el tren parte, el quehacer burocrático comienza su caminar rutinario con los ajetreos propios del cargo y el funcionario puede dedicarse a otras actividades, también relacionadas con sus funciones.

Puedo hablar con propiedad porque ocupé funciones de cierto nivel en el Estado y sé los ajetreos que ello conlleva. Pero siempre encontré el tiempo para recibir amigos, devolver llamadas y atender necesidades de otros.

Pero en la mayoría de los funcionarios perremeistas parece haber funcionado una especie transformación mental inducida, un cierto condicionamiento burocrático aprendido y generalizado donde casi todos han sido programados para actuar de la misma manera.

Lo primero es adiestrar las secretarias y asistentes para mentir, ´´está en una reunión, no se encuentra en estos momentos, aún no ha llegado, déjeme su teléfono, le daré su mensaje, etc.´´, pero nunca devuelven una llamada ni dan una cita.

La mayoría de las veces es mentira, está en su oficina, no está en reunión, no está ocupado solo que ya no le interesa hablar contigo, no es importante como quizás lo era antes de ser nombrado, la empatía y solidaridad terminan con el nombramiento, ya tú le molesta aun cuando sabe que él está en esa posición en parte por el trabajo político que tu hiciste, quizás junto a él, pero ya eso no cuenta, ya él tiene lo que quería, los demás que se rasquen con sus propias uñas.

Ahora tiene que ocuparse de él y los suyos, de sus relacionados directos, de sus parientes y amigos íntimos, ya él está a otro nivel, un nivel superior al tuyo, antes eras su amigo, o su compañero, o su confidente, hoy eres una molestia.

Y esta realidad es tan generalizada entre los funcionarios que pareciera que todos o casi todos asistieron al mismo curso de entrenamiento para ser funcionarios perremeista´´.

Solo que olvidan el proceso del sancocho dominicano en el que en un cierto momento todas las carnes flotan arriba muy orondas y momento después las carnes se hunden y salen a flote sonrientes todos los víveres.

Hay dos cualidades propias de los triunfadores: la solidaridad y la humildad y no cualquiera las posee.

Por: Héctor Pérez Tovar
ptovar2002@yahoo.es

El Nacional