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Gavilán de la Hispaniola biografía autorizada de un ave en extinción

Gavilán de la Hispaniola biografía autorizada de un ave en extinción

Sin importar la pequeña extensión territorial de República Dominicana, gracias a su diversidad de al menos 300 aves, entre nativas, endémicas o introducidas, representa un colorido que convierte al país en un verdadero paraíso tropical, sin embargo, dentro de este bello ecosistema casi perfecto el Gavilán de la Hispaniola (endémica), lucha por su subsistencia día a día.

Biografía
Corría el año 2011, desde lo alto, la vista de la isla que comparten Haití y República Dominicana es muy distintas y los contrastes de sus territorios también. En la parte haitiana la tierra es árida, sucia, pobre, desforestada, superpoblada y sin agua.

Sin embargo en la parte oriental de la isla ocupada por el escenario es totalmente distinto: ríos, montañas llenas de vegetación, tierras productivas y de distintos colores e impresionantes ciudades verticales y horizontales.
Es por esta razón que a Martha (gavilán hembra) solo le gusta sobrevolar la parte de la isla donde la belleza, el verdor, aunque amenazados por el modernismo y la industrialización aún están presente, no se sabe hasta cuándo.

Volaba a una velocidad moderada específicamente por un espacio aéreo que conocía muy bien, la localidad de Pedro Sánchez, provincia El Seibo donde había sido traslocada. Era un día un hermoso el Sol calentaba las tierras, que combinado con las diferentes tonalidades del azul del cielo y el mar le impregnaban magia al ambiente.

Debajo otra forma de belleza conformado por los sembradíos, montañas hombres, máquinas y animales de la comarca, que trabajan conjuntamente para hacer que la tierra pueda parir y su producción alimente a toda una nación de hombres y mujeres laboriosos.

Sus ojos agudos, de forma de lente de cámara que incrementan adicionalmente su visión a una distancia de hasta 8 veces mejor que la de humanos, hacen que Martha pueda ver desde la altura lo que podría ser su dieta para ese día, así que sin perder tiempo ni estudiar el entorno decidió descender para agarrar a su presa.

El estruendo la hizo reaccionar, pero era demasiado tarde. No pudo cambiar de dirección ni hacer nada. Solo sintió como el proyectil le destrozo el humero de su ala derecha y comenzó a caer sin poder evitarlo a una velocidad vertiginosa. Cayó al suelo después de que varias ramas de un enorme árbol amortiguaran su caída.

Horas después un campesino con conocimiento de aves y al ver el cintillo de identificación de Martha la hizo llegar a la fundación Peregrine. Inmediatamente fue atendida medicamente y salvo la vida. Y aunque nunca más podrá volar si podrá tener hijos y es usada como modelo en charlas de concientización sobre el tema.

“Marta es nuestro ejemplar de Gavilán de la Española que usamos como embajador de Buena Voluntad para su especie. El Parque Zoológico Nacional ha estado prestando asistencia al Proyecto de Conservación del Gavilán de la Hispaniola en la evaluación y tratamiento veterinario de animales que han sido liberados y que presentan algún problema en el medio ambiente”, expresó Narciso Freites Ornitólogo.

Exterminio
Son varios los factores básicos que han ido reduciendo la cantidad de ejemplares del Gavilán de la Hispaniola en el país. Se pueden citar que la destrucción de su hábitat natural, y algunas enfermedades son de los causas que impiden la reproducción de esta especie.

Pero quizás el problema que más afecta a los gavilanes es que los campesinos por desconocimiento y falta de información lo confunden con el guaraguao (especie que ataca a las aves de corral), y desde que lo visualizan disparan sin verificar nada.

Origen
Martha es uno de los primeros ejemplares de gavilán que fueron criados artificialmente y liberados en áreas contiguas al Parque Nacional de Los Haitises, tratando de establecer poblaciones piloto en varias localidades, aunque el proyecto no ha tenido el impacto esperado debido a la falta de educación ambiental.

Su nombre le viene dado en honor a Martha Curty quien trabaja en la fundación Peregrine Fund y Fundación Punta Cana, y ha llevado una excelente campaña de educación ambiental en las escuelas y colegios de las localidades próximas a donde son liberados estos gavilanes, criados en cautiverio.

Habitan
El Gavilán de la Hispaniola es una especies de aves rapaces endémica del país que se encuentra en mayor peligro de extinción en América. Habita en los bosques húmedos, sabanas y montañas de poca vegetación, aunque por ahora su única población conocida está dentro de los bosques neotropicales del Parque Nacional Los Haitises y ciertas áreas boscosas en el noreste de la isla.

“Anteriormente habitaba en otras zonas de la isla. Debido a la pérdida del hábitat, la cacería y la parasitación de los nidos por una mosca del género philornis ha hecho que su población disminuya hasta los niveles en que hoy se encuentra”, agregó Freites.

Reproducción
En el primer trimestre del año (enero y marzo) inician la construcción de su nido a una altura, entre 20 y 60 pies y la puesta de huevos es entre febrero y abril.

Por lo regular ponen entre 2 y 3 huevos y se sabe que los machos participan en la incubación y ambos adultos cuidan a las crías hasta que vuelen. Al nacer los polluelos son de un plumaje blanco y con el pico amarillo y negro.

Características
Pueden medir entre 14 y 16 pulgadas, siendo la longitud de las alas de 20-26 pulgadas. Su plumaje es de color marrón grisáceo en las partes superiores, mientras sus partes inferiores son de color gris manchado con marrón y tienen una cola negra con finas rayas blancas.

La hembra muestra un pecho más claro, con más barras y es más grande que el macho. Sus muslos son de color marrón rojizo terminados en fuertes patas amarillas con poderosas garras.

Se alimentan de ratas, lagartos, culebras pequeñas, ranas, murciélagos, aves más pequeñas e insectos.
Pese a que hay registros de gavilanes que han vivido más de 20 años, la mayoría muere a los cuatro. De hecho, sólo un tercio de los polluelos sobrevive más de 365 días, y sólo 6 de cada 10 llegan al segundo año.

Por. Jorge González
jgo.jorgegonzalez@gmail.com

El Nacional