Lo que acontece en Venezuela, a partir del secuestro del presidente Nicolás Maduro, no es resultado del azar, sino de una política elaborada y aplicada por Washington, que se jacta de ser el más puro defensor de la democracia, cuando se proponen derrocar gobiernos que no se someten a su inmenso poder imperial.
Para ello instrumentan múltiples métodos, como es el “golpe de estado híbrido”: método mediático, judicial, económico y social, que es difícil de identificar como ruptura explícita, con estilo ambiguo… fragmentado.
Como el Gobierno chavista no está bajo su control, el imperio yanqui ha propiciado la intervención directa de sus fuerzas militares, como ha ocurrido en otros países de América Latina y otras regiones del planeta.
Gene Sharp (21 de enero de 1928-28 de enero de 2018), operativo de la CIA, elaboró para esa agencia “La política de la acción no violenta”, manual que orienta cómo derrocar gobiernos “enemigos” por la vía “pacífica”.
Sharp, egresado en Ciencias Sociales de la Universidad de Ohio (1949), también obtuvo un máster en Sociología (1951) y en 1968 se doctoró en la universidad de Oxford como filósofo en Teoría Política.
Al secuestro del presidente Maduro, le precede el método de la escasez de los artículos de primera necesidad, el bloqueo económico, comercial y financiero, para crear crisis y protestas de la población.
La CIA le ofrece “oxígeno” a la fundación Albert Einstein Institution (AEI), ideada por Gene Sharp, fachada para encubrir acciones de inteligencia y conspiración contra gobiernos legítimos “desafectos”.
Desde la AEI se han tejido buena parte de las llamadas revoluciones de color o «primaveras árabes», aplicadas a Siria y Egipto, que en realidad son respuestas al capitalismo periférico autoritario.

