Al principio parecía un chiste de mal gusto, pero ya ha evolucionado a un tema serio que amenaza con crear una fisura irremediable en la alianza defensiva más importante en la historia del hemisferio. La disputa por el control territorial de Groenlandia es un síntoma de una enfermedad que empezó y sigue corroyendo el cuerpo europeo en Ucrania, la debilidad europea allí está haciendo metástasis en todas partes y si esto no es atendido de forma decisiva no se va a detener en Groenlandia.
Groenlandia ha sido un territorio del Reino de Dinamarca desde el Siglo XVII cuando Dinamarca y Noruega eran parte de un mismo reinado. No obstante ser la isla más grande del mundo tiene una población de apenas 56,000 personas debido a las condiciones climáticas extremas que resultan de su ubicación cercana al Polo Norte, quedando una porción significativa de su territorio cubierta por hielo.
Esa ubicación, en cambio, ha sido la clave de su importancia estratégica tanto para Europa como para los Estados Unidos, debido a las rutas aéreas y marítimas polares que facilitan su posición.
Desde la década de los 80, por el efecto del cambio climático, la importancia estratégica de Groenlandia se ha incrementado como resultado de los inviernos menos agresivo y el deshielo del Polo Norte.
Desde la ocupación ilegal de Crimea por parte de Rusia en 2014, Europa no ha mostrado ningún interés o esfuerzo significativo por defenderse. La agresión descarada es enfrentada con discursos y regaños públicos sin acción alguna que demuestre la seriedad de lo que tantas palabras dicen defender. La tibieza europea en Ucrania ha dado pie a la creencia generalizada de que Europa carece de la capacidad de defender sus intereses, y esto ahora se manifiesta en la situación de Groenlandia.
El problema para Europa es que esta tiene intereses en las Américas que van desde bien al norte en Groenlandia hasta bien al sur en las Islas Malvinas, y el problema para nosotros en República Dominicana, es que Europa tiene una alta concentración de esos problemas en el Caribe.
Ahora que vivimos bajo la realidad de que las reglas del Derecho Internacional son meras sugerencias para las potencias militares del mundo, la incapacidad de Europa de poner fin al problema ruso en Ucrania va a debilitar su posición para defender sus intereses en las Américas empezando por Groenlandia y luego propagándose al resto del continente incluyendo a las Antillas Menores, Guyana Francesa y todos de los territorios que aún están bajo tutelaje europeo.
Se está haciendo muy urgente para occidente y las democracias globales que el viejo continente despierte, lamentablemente no sé cuantas bofetadas debe recibir Europa para finalmente hacerlo. Sea en Ucrania, Groenlandia o en la próxima crisis si Europa no reacciona, el mundo que se forjó sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial se va a seguir esfumando.

