Editorial

Historia circense

Historia circense

En términos de campaña electoral, República Dominicana se asemeja a un circo de esos que operan todos los días, incluido el de la fiesta de guardar, sin más tiempo que para cherchas políticas, mientras las urgencias nacionales no parece interesarles ni a los ratones de ferretería.

Gobierno y clase política dan larga a los problemas del país o aguardan a que una crisis  haga olvidar la anterior y que la siguiente cubra a la presente, como la doméstica que esconde los desperdicios debajo de la alfombra.

Partidos y líderes políticos, incluido el jefe del Estado,  asisten al pre-show electoral, donde se disputan candidaturas,  se habla de reelección y  de alianzas electorales,  en una gran carpa donde el ruido del clientelismo ya se escucha a muchas leguas.

El Gobierno, como el pícaro aquel que deja envejecer  el crédito para aplicar la tesis de que deuda vieja no se paga, permite que los males menores se conviertan en penas mayores, como la  dilatada crisis del sector eléctrico y el déficit cuasi fiscal del Banco Central, dos lastres que  cada día pesan más al acarrearlos.

 Ya antes  se dispuso una reducción de un 20 por ciento en las partidas presupuestarias de todas  los ministerios, para poder completar los casi 900 millones de dólares transferidos este año al barril sin fondo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), para sumar más de  dos mil 400 millones de dólares en tres años.

Ahora el ministro de Hacienda, licenciado Vicente Bengoa, anuncia otra disminución en el presupuesto de este año por  diez mil 485 millones de pesos, para poder completar los 14 mil millones que por mandato del Fondo Monetario Internacional (FMI) deben ser transferidos al Banco Central  como aporte a su recapitalización.

Gobierno y partidos políticos  han debido  aunar esfuerzos para  afrontar la crisis eléctrica y el déficit cuasi fiscal, dos males que se agravan cada día, mientras  el liderazgo nacional  emplea el tiempo en leer  la  tasa entre gitanos, creyendo cada cual que verá pasar por  el frente de sus banderías el cadáver de su adversario.

El inventario de males es ya inmenso, pero en la medida que pasen los días y se acerquen los tiempos de zafra electoral cuando payasos, enanos, mujeres barbudas, trapecistas, encantadores de serpientes, traga fuegos y demás miembros del circo inicien la gran velada, arreciará en busca de votos e incautos.

El Nacional

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