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Iglesia dice conducta juventud de República Dominicana deja aturdidos a adultos

Iglesia dice conducta juventud de República Dominicana deja aturdidos a adultos

SANTIAGO.-  La Arquidiócesis local de la Iglesia Católica afirma que, en los tiempos de cambios profundos que vive la sociedad, la juventud dominicana presenta conductas que dejan aturdidos a los adultos, por lo que reclama una variación en el comportamiento juvenil.

La posición de la Iglesia Católica está reflejada en el comentario editorial del semanario nacional Camino, titulado “Independencia y Democracia”, donde se refiere a los 182 años de la proclamación de la Independencia Nacional, y cuya edición circulará a partir de este próximo domingo 1 de marzo en todas las parroquias del país.

“Estamos viviendo tiempos de cambios profundos en la sociedad, y en los jóvenes vemos conductas que a los adultos nos dejan aturdidos; su identidad se desmorona como la nieve cuando cae la lluvia”, subraya el vocero escrito de la Iglesia.

Precisa que nos encontramos con muchos jóvenes que saben más de personajes famosos por sus extravagancias que por los forjadores de la Patria.

“En ese panorama preocupante celebramos el 182.º aniversario de la Independencia Nacional, fecha patriótica que debemos llenar cada año de compromiso y gratitud hacia aquellos que arriesgaron sus vidas para que hoy disfrutemos de la libertad”, puntualiza Camino.

Agrega que el mes de febrero nos convoca a conmemorar este trascendental acontecimiento de nuestra historia con diversos actos, como una forma de mantener vivos los ideales que ellos enarbolaron hasta dar sus vidas.

“Recordemos que la mejor manera de honrar a nuestros libertadores es continuar su obra redentora, perfeccionando la democracia que nos permitió el derecho de expresarnos libremente, pero que conlleva otros derechos, como lo describe la Doctrina Social de nuestra Iglesia”, sostiene más adelante Camino.

Indica que una auténtica democracia no es solo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos; entre ellos, la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre y la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la política.

“Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad”, concluye Camino.