Opinión SUFRAGIO

¿Igual PRM, PLD y FP?

¿Igual PRM, PLD y FP?

Eddy Olivares Ortega

En partidos políticos, viejos conceptos y nuevos retos, el destacado sociólogo español Juan José Linz pregunta: “¿Qué quiere decir la gente cuando dice que los partidos son todos iguales?”, reflexionando, en lo relativo que todos los partidos son iguales, como sigue: “Esta afirmación podría ser considerada una actitud negativa, aunque también podría ser una descripción realista de la creciente convergencia en muchas políticas públicas, así como en la organización y funcionamiento de los partidos”.

Más adelante, el prestigioso profesor español sostiene que el patrón de respuesta opuesto, el de que los partidos no son todos iguales y no solo dividen al pueblo, sería el más congruente con los valores democráticos. Sin embargo, los resultados del estudio de investigación que le sirvió de soporte, en el contexto español de 1997, reflejaban que solo el 17 por ciento tenía esa configuración de actitudes.

Las últimas acciones mediáticas de Danilo Medina y Leonel Fernández, expresidentes de la República y presidentes, respectivamente, de los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Fuerza del Pueblo, los muestran jugando a crear la falsa percepción de que son iguales al PRM.

Como una muestra está el último artículo de Leonel Fernández, en cuyo desproporcionado título presenta al Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) como un legado suyo que fue destruido por el PRM. Pero, la gente sabe que si hubiera sido en uno de sus tres mandatos no se hubiera dado ni por enterado de casos como ese. Esto mismo pasa con las declaraciones del expresidente Danilo Medina, quien ha formulado ácidas críticas contra la corrupción, como si su gobierno hubiese sido inmaculado.

Después de despertar del asombro provocado por las críticas moralistas de las dos cabezas de los gobiernos más cuestionados es necesario dejar claro que el PLD, Fuerza del Pueblo y el PRM no son iguales. Cuando estos actores pretenden borrar el pasado para colocarse en el pedestal de la moral, no queda otro camino que recordar sus hechos desde el poder. Es que los principales partidos no son iguales en su origen, en su ejercicio del poder, ni, mucho menos, en su actitud frente a la corrupción.

El Partido Revolucionario Moderno canta cada día su compromiso de luchar contra la corrupción y la impunidad, que por décadas convirtió al Estado en botín. Y por primera vez en la historia democrática reciente, un gobierno permitió —y respaldó— que el Ministerio Público actuara con independencia, aun cuando eso significara investigar y procesar a figuras vinculadas al poder político del pasado y del presente.

Una diferencia sustancial es que el PRM ni protege, ni interfiere, ni encubre. En cambio, la Fuerza del Pueblo, en lugar de ser una ruptura ética del pasado, es su continuación política con nuevo nombre.
Otra diferencia fundamental es que el PRM no persigue a la justicia, la deja actuar.

Los líderes de la oposición no han comprendido que ahora no se utiliza, como antes, el control absoluto de los órganos de fiscalización. Ahora estas instituciones están funcionando.

No se puede aceptar el falso discurso de que “todos son iguales”. El PRM no es perfecto, ningún gobierno lo es. Pero, lo separa claramente del PLD y de Fuerza del Pueblo su voluntad real de someterse a la ley. No son iguales.