Policía y Ministerio Público están en deber de movilizar cielo y tierra para esclarecer el asesinato del ingeniero Rafael Humberto Pérez Saviñón, de 79 años, perpetrado el sábado por sicarios en el estacionamiento de su residencia del ensanche Naco, lugar donde el día de Nochebuena de 2009 fue muerto a balazos su hijo mayor, Víctor Pérez Duvergé, de 41 años.
Los dos sujetos que ultimaron de tres balazos al ingeniero Pérez Saviñón no robaron ninguna de sus pertenencias al abatido en el interior de su vehículo cerca del mediodía.
Ese crimen consterna, tanto porque fue cometido a la entrada de la residencia de la víctima, donde hace menos de un año fue asesinado su hijo, como por las declaraciones de otro vástago que atribuye el hecho a parientes de su padre con los que tiene una litis judicial por la propiedad de unos terrenos en La Romana.
Rafael Pérez ha dicho que el ingeniero Pérez Saviñon no tenía enemigos y lo definió como persona tranquila, por lo que ha solicitado a las autoridades investigar a familiares de su padre con quienes tiene un conflicto en los tribunales.
Llama la atención que el 24 de diciembre del año pasado, el hijo mayor del malogrado profesional fue abatido a tiros en las escalinatas de su residencia y tiempo después el padre también asesinado en el estacionamiento del inmueble, sin que en ningún caso se tratara de atraco o asalto.
Es por eso que se reclama que Fiscalía y Policía investiguen a profundidad el asesinato del ingeniero Pérez Saviñón y determinen si tal ejecución ha estado conectada, por interés o mandato, a la muerte de su hijo Pérez Duvergé.
Los asesinatos de padre e hijo a manos de sicarios contratados por Dios sabe quién, sólo evidencian los altísimos niveles de degradación moral y ética que diezman a la sociedad dominicana de hoy.
Los sujetos que guardan prisión en relación a la muerte del ingeniero Pérez Duvergé, el día de Nochebuena, podrían arrojar luz sobre la ejecución de su padre, definido por otro de sus hijos como hombre tranquilo, sin enemigos conocidos.

