El presidente de la Umpih, José Radhamés Bruno, explicó que los costos de producción han experimentado un aumento de hasta un 40%, lo que presiona significativamente la rentabilidad de los negocios y compromete su capacidad de mantenerse operativos.
El gremio de industriales de la harina indicó que analiza cuánto aumentará el precio del pan, pero desde ya sugirió a sus asociados revisar sus costos y precios finales de sus productos, a fin de realizar incrementos que les permitan sostener sus operaciones ante el alza en los costos de producción que ha experimentado ese sector.
La Unión de Medianos y Pequeños Industriales de la Harina (Umpih) advirtió que el incremento en los costos de producción y distribución del pan, así como otros derivados de la harina, se ha vuelto insostenible para el sector, especialmente para las micro y pequeñas empresas que representan el 99% de sus miembros.
Durante una rueda de prensa, el presidente de la Umpih, José Radhamés Bruno, explicó que los costos de producción han experimentado un aumento de hasta un 40%, lo que presiona significativamente la rentabilidad de los negocios y compromete su capacidad de mantenerse operativos.
Bruno explicó que esta situación no es nueva ni viene con la crisis de la guerra en el Medio Oriente, sino que se viene arrastrando desde el año pasado. En consecuencia, varias panaderías han quebrado y otras han reducido sus operaciones a fin de mantenerse en el mercado.
Sostuvo que la misma se agravó desde que las autoridades quitaron en el año pasado los subsidios que tenían la importación de la haría para compensar y hacer sostenibles la operatividad de las empresas.
“La realidad de nosotros es que la mayoría están quebrados, no encuentran qué hacer, debido a que la harina, la electricidad, las grasas (aceites y mantequillas), así como otros insumos importantes para realizar nuestros productos han subido muchísimo”, expresó.
El dirigente gremial aclaró que la organización no fija precios, sino que orienta tanto a sus asociados como a los consumidores sobre la realidad del sector. En ese sentido, subrayó que cualquier variación en los precios de los productos derivados de la harina responde directamente a los incrementos registrados en los costos.
“Nuestro rol, como representante del sector, es orientar a nuestros asociados para que revisen sus costos de producción, así como informar a los consumidores que cualquier ajuste en los precios obedece a las razones expuestas”, indicó.
En ese sentido, indicó que cada taller o socio del gremio tiene la libertad de asumir los aumentos de precios de sus productos, según sus operaciones.
Bruno afirmó que convocará en los próximos días a una asamblea nacional extraordinaria para determinar los precios, márgenes y porcentajes que permitan mantener la rentabilidad del sector, así como minimizar el impacto en los consumidores. Dijo el gremio que preside tiene más de 2,000 asociados.
Marcas blancas harina
José Radhamés Bruno igualmente señaló que el sector industrial que representa ha sido afectado por las marcas “blancas y/o negras” distribuidas en los diferentes supermercados.
Sostiene que la expansión de estas cadenas de ventas por todo el país les ha quitado espacio en el mercado, lo que ha provocado también el cierre de decenas de panaderías en los lugares donde se instalan.
“Nosotros estamos en desventaja con los supermercados. Estamos sufriendo en carne propia este impacto negativo. El negocio de los supermercados no es el pan, pero lo incluyen; ellos producen sus propios productos de harina. Entonces, las autoridades también deben tomar en cuenta esta competencia desleal de estos supermercados”, explicó.
Importación productos molinería
En el año pasado, el país importó 98,974 toneladas métricas de productos de molinería y derivados por un valor de US$56.8 millones, según datos del Ministerio de Agricultura (MA). En términos monetarios, el monto representa una caída del 7.4 %, equivalente a una disminución absoluta de US$4.6 millones respecto a los US$61.4 millones reportados en el 2024
