Irán acusó este martes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de fomentar la desestabilización política, incitar a la violencia y amenazar la soberanía, la integridad territorial y la seguridad nacional del país, según una carta enviada al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU).
Carta de Irán a la ONU acusa a Trump de incitar violencia
La carta, publicada por la Misión Permanente de Irán ante la ONU en X, responde a unas declaraciones previas de Trump que aseguró hoy que enviará ayuda económica a los opositores de Irán y que volvió a amenazar con un posible ataque militar contra la república islámica por la represión de las protestas civiles de las últimas semanas.
En la misiva, el embajador iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, sostuvo que «Estados Unidos y el régimen israelí tienen una responsabilidad legal directa e innegable por la consiguiente pérdida de vidas civiles inocentes, en particular entre los jóvenes».
Contexto de protestas y cifras de víctimas
La carta fue remitida también al secretario general de la ONU, António Guterres, y se produce en respuesta a una publicación en redes sociales realizada por Trump más temprano ese mismo martes.
Teherán considera que ese mensaje del mandatario estadounidense contribuye a escalar las tensiones y vulnera principios fundamentales del derecho internacional, al alentar acciones que ponen en riesgo la estabilidad y la seguridad del país.
Las protestas que comenzaron el día 28 llegaron a su momento álgido el pasado jueves con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo el país.
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Human Rights Activists (HRA) dijo hoy haber confirmado la muerte de un total de 1.850 personas, incluidos 9 menores, en los 17 días de protestas antigubernamentales en Irán y también más de 16.700 detenciones, según publicó en su agencia de noticias HRANA.
Las relaciones entre Irán y Estados Unidos han estado marcadas por una profunda confrontación política, diplomática y militar desde la Revolución Islámica de 1979, cuando Teherán rompió vínculos con Washington y adoptó una postura abiertamente contraria a su influencia en Medio Oriente.
Desde entonces, ambos países han mantenido un historial de sanciones económicas, amenazas militares, conflictos indirectos y acusaciones mutuas de injerencia y violaciones al derecho internacional.
En este contexto, Estados Unidos ha sido uno de los principales críticos del gobierno iraní por su sistema político, su programa nuclear, su apoyo a grupos armados en la región y, especialmente, por la represión de protestas internas.
Por su parte, Irán ha acusado reiteradamente a Washington de promover la desestabilización interna, interferir en su soberanía y respaldar acciones hostiles junto con Israel.

