¿Qué Pasa?

José Antonio abrirá “La Casa” esta noche

José Antonio abrirá “La Casa” esta noche

José Antonio Rodríguez

En tiempos donde las pantallas y los efectos dominan la escena, José Antonio Rodríguez apuesta por lo esencial: la palabra.

Con su nueva propuesta escénica, “La Casa”, el cantautor dominicano expande el universo que inició con el Monólogo del Cantautor y lo transforma en una experiencia sensorial donde música, poesía, tecnología y memoria dialogan sin perder el centro, que es la canción como testimonio de vida.

“La Casa surge como una evolución natural”, explica. “Toda canción es una hoja de vida emocional donde se registran experiencias, amores, pérdidas, sueños y aprendizajes. No se escribe con fechas, sino con sentimientos”.

Para Rodríguez, cada tema que interpreta es una especie de autobiografía íntima, pero también un espejo colectivo. “Las canciones se vuelven de todos. Cada oyente las llena con sus propios recuerdos. Por eso trascienden el tiempo, permiten reencontrarnos con quienes fuimos y dejan un testimonio permanente de cómo entendemos la vida”.

En un contexto donde el espectáculo visual suele imponerse, el artista defiende una filosofía donde la letra ocupa el centro de la escena.

“Para quien ha dedicado su vida a la canción y coloca la poesía en el corazón de su creación, la palabra es el origen del mensaje. Una palabra bien elegida puede contener experiencias profundas y provocar que el oyente construya su propio universo emocional”, afirma.

Lo visual, aclara el cantautor, no desaparece, pero asume un rol complementario. “La imagen responde a su tiempo. La palabra auténtica, en cambio, permanece, trasciende generaciones y crea una conexión íntima y duradera”.

Amor sin calendario

“La Casa” se presenta en la víspera de San Valentín, una coincidencia que el propio artista define como simbólica, especialmente al caer viernes 13.

“La coincidencia fue casual. Justamente por eso resulta hermosa: convierte un día asociado a supersticiones en una oportunidad para celebrar el amor sin fechas ni límites. El amor no pertenece a un solo día; puede vivirse y celebrarse siempre… y si además logra sacar una sonrisa, mejor aún”.

Lejos de limitarse al amor romántico, la propuesta explora afectos, pérdidas y vínculos desde una mirada amplia y humana.

Uno de los elementos más llamativos del montaje es la interpretación dentro de un cubo translúcido, acompañado de proyecciones y recursos tecnológicos bajo la dirección conceptual de su hijo, Nono Rodríguez.

“Nono me ha enseñado a confiar en las propuestas de su generación”, comenta con orgullo. “El arte es un diálogo entre generaciones”.

El cubo que en el monólogo representaba un espacio íntimo ahora se transforma en “La Casa”: “un lugar abierto y compartido, donde puertas y ventanas simbolizan el encuentro y la evolución del arte como experiencia colectiva”.

Aquí, tecnología y sensibilidad no compiten, sino que se integran para amplificar el mensaje sin desplazar la esencia del cantautor.

Del escenario al servicio público

Más allá de su trayectoria como compositor, que incluye hitos como su triunfo en el Festival de Viña del Mar, Rodríguez también dejó huella como gestor cultural y diplomático, impulsando la declaratoria del merengue y la bachata como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

“Siempre lo he dicho, fui un empleado público. Los ciudadanos eran mis jefes”, señala con firmeza. “Cuando se entiende así, el ego deja de ser protagonista y el trabajo se convierte en compromiso colectivo”.

Esa experiencia institucional, asegura, reforzó su sentido de responsabilidad artística, que es  entender que la cultura es construcción conjunta y que ningún logro es individual.

Más que un concierto

“La Casa” se anuncia como una experiencia irrepetible que integra música, poesía, danza y teatro, con invitados de alto valor cultural. Pero, ¿qué espera que el público se lleve al salir?

“Todo lo que no se puede repetir se convierte en irrepetible. ‘La Casa’ es un acontecimiento vivo que se transforma con cada persona que la experimenta”, reflexiona. “Busco mover la razón a través de los sentidos y motivar la cercanía, esa conexión humana tan ausente como necesaria”.

Al final, no se trata solo de un concierto ni de una confesión escénica. “La Casa” aspira a ser un espejo emocional donde cada espectador complete el sentido desde su propia historia.

Porque, como sostiene José Antonio Rodríguez, cuando la palabra es honesta y la canción nace de la vida, el escenario deja de ser espectáculo y se convierte en encuentro.