No se pueden regatear los avances registrados en el sistema judicial de República Dominicana. Sería una mezquindad negar que la administración de justicia ha mejorado la reforma del sistema. Sin embargo, son muchos los desafíos que todavía tienen que superarse para que la justicia genere la confianza y el respeto que necesita para jugar su papel en un régimen democrático.
Las autoridades judiciales no pueden voltear la cara ni ponerse una venda para no ver los reales desafíos que enfrenta el sistema, que no son otros que la imparcialidad, la equidad y la razonabilidad en los procesos.
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